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Se le debe dar al agua un lugar propio, sentencia investigador

Jorge Torres

El investigador José Luis Lezama, presidente del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales de El Colegio de México, impartió una conferencia titulada El derecho humano y no humano al agua y al medio ambiente, en El Colegio de San Luis, en donde señaló que las actividades productivas son necesarias y no se pueden frenar, sin embargo debe haber una política de gestión de agua donde se equilibren los usos, tanto el agrícola, industrial y doméstico, que garantice que no se privilegiará a unos por encima de otros.

Destacó que actualmente hay “una competencia” por usos del agua y para el caso de sectores industriales con altos consumos “el reciclamiento es fundamental”.

Asimismo, sobre los impactos en el consumo de agua ante la inminente instalación de empresas automotrices, apuntó que en la mayor parte de las experiencias de la gestión del agua en México no se da un equilibrio, regularmente ganan el uso industrial y agrícola, pero lo que se trata es de que la gestión busque equidad entre los distintos usos, no únicamente entre usos humanos, productivos y de consumo, sino en el sentido de darle al agua un lugar propio, sólo por el papel que tiene en los ecosistemas.

“Yo creo que la mejor forma de proteger el agua es estableciendo una legislación en donde el agua, como parte de los ecosistemas, sea considerada como algo de un valor en sí mismo, no necesariamente porque sea algo que sirva al ser humano para nuestras actividades humanas y consumo doméstico, sino porque el agua es fuente de vida de la cual dependen los ecosistemas y el ciclo de vida, en ese sentido tenemos que dejar de pensar en el agua como algo utilitarista”, recalcó el investigador, quien abundó en que el 70 por ciento del agua que se utiliza en México es en el sector agrícola, industrial y de servicios.

Finalmente, se refirió a las relaciones que sostienen los grupos sociales con el agua, pues mientras en algunas comunidades se reconoce al agua como un actor fundamental con vida propia, al que se respeta y considera en las decisiones cotidianas, en contraparte en las sociedades modernas se establece una relación de poder en donde el dominio del agua y su sometimiento es símbolo de progreso.

JSL
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