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Sin autorización, remodelan casa de la pintora Flora Martínez

Angélica Campillo

Luego que se detectara que en un inmueble localizado en el primer cuadro de la ciudad, en el cual habitó la pintora potosina Flora Martínez Bravo y está catalogado como monumento histórico, derrumbaron una de las paredes y colocaron una cortina metálica, el delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en San Luis Potosí, Juan Carlos Machinena Morales, aseveró que no hubo permiso de la institución para realizar esa acción, por lo que ya se encuentran investigando el caso.

Se trata de la casa localizada en la calle Julián de los Reyes, número 528, en la zona centro, que, se sabe, perteneció a la pintora Flora Martínez Bravo; al inmueble le derrumbaron una pared y en su lugar colocaron una cortina metálica que mide aproximadamente cuatro metros de ancho por cinco de alto, además se observó que fue retirada la placa donde indicaba que se trata de un sitio catalogado como monumento histórico.

En ese sentido, Machinena Morales dio a conocer que el INAH no autorizó esas modificaciones y por el momento se encuentran investigando la situación, pero lo que se sabe es que un sobrino de la pintora es quien está realizando esos trabajos de remodelación, e incluso adelantó que podrían ser clausurados por el ayuntamiento capitalino.

Según el artículo 12 de la ley federal sobre monumentos y zonas arqueológicos, artísticos e históricos, las obras de restauración y conservación en bienes inmuebles declarados patrimonio que se ejecuten sin la autorización o permiso correspondiente, o que violen los otorgados, serán suspendidas por disposición del INAH y, en su caso, se procederá a su demolición por el interesado o por el Instituto, así como a su restauración o reconstrucción, además la autoridad municipal respectiva podrá actuar en casos urgentes en auxilio del Instituto correspondiente para ordenar la suspensión provisional de las obras.

El artículo 52 de la ley mencionada señala que al que por cualquier medio dañe, altere o destruya un monumento arqueológico, artístico o histórico, se le impondrá prisión de tres a diez años y multa hasta por el valor del daño causado, y cuando el daño no sea intencional, se estará a lo dispuesto en el capítulo de aplicación de sanciones a los delitos culposos del Código Penal Federal.

JSL
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