Ciudad de México. Escribir El deshabitado, el más reciente libro en su haber, es algo que el escritor y activista social Javier Sicilia hubiera preferido nunca haber hecho.
“Me cuesta mucho trabajo hablar sobre este libro, porque es una novela que no hubiera querido presentar, mucho menos escribir”, explicó. “No estoy contento, no estoy feliz, porque esta historia, como la de cientos de miles de mexicanos, no debió haber sido”.
Y es que se trata de una obra autobiográfica en la que el autor cuenta lo que ha sido su vida a partir del asesinato de su hijo Juan Francisco y seis de sus amigos, el 28 de marzo de 2011, “en el contexto de violencia y de degradación moral que el país comenzó a vivir de forma brutal desde 2006”.
También aborda cómo a raíz de esa trágica circunstancia emprendió la creación del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, al que se sumaron amigos, así como familiares de desaparecidos y asesinados como parte de “los daños colaterales” de la guerra contra el narco emprendida por el gobierno de Felipe Calderón.
Durante la presentación del volumen (coeditado por Grijalbo y Proceso ediciones), la noche de este miércoles, en el Museo de la Ciudad de México, el secretario de Cultura de la capital del país, Eduardo Vázquez Martín, definió a ese libro como “la crónica de una de las luchas sociales más desgarradoras de nuestro violento tiempo mexicano”.
En ella, describió, se habla de las víctimas, de los familiares de los muertos y desaparecidos que buscan a sus seres amados en morgues, fosas comunes, tiraderos de basura, terrenos baldíos, cunetas de las carreteras, cajuelas de los coches, casas de seguridad, y a su paso se encuentran huesos, jirones de carne, humanidades reducidas a la mínima expresión de su ADN o simplemente nada, el vacío.
De acuerdo con el funcionario, esa novela “no deja de ser también una invitación al diálogo, a la construción de comunidad, de ciudadanía, un llamado de conciencia a la reserva moral de la nación a unirse”.
El editor de política de la revista Proceso, Alejandro Pérez, quién se encargó de la edición de la novela, afirmó que con esa obra Javier Sicilia ha levantado un memorial portentoso en honor de una patria vejada, humillada y devastada, un espejo para que los crimínales que nos acechan se reconozcan en su irremediable miseria.
“Es una novela larga, de 525 páginas, pero breve si se atiene a las decenas de miles de voces que habrían de tener cabida en ella, en un coro angustioso que hablaría no sólo por las víctimas de la violencia, sino por todos los mexicanos”, agregó el periodista.
“Con todo, esta obra obra habla por todas las víctima y sus familiares en este país. Por un lado, es el grito indignado ante la indolencia gubernamental en México y, por otro, un rumor no lejano que parece querer devolvernos la esperanza en las fuerzas sociales”.
Moderador del acto –al que asistieron algunos de los integrantes del movimiento Por la paz, como la señora María Herrera Magdaleno, que tiene a cuatro de sus hijos desaparecidos–, Ricardo Cayuela, director editorial de Penguin Random House, externó su admiración por Javier Sicilia.
Explicó que lo que el poeta y ensayista hizo al enfrentarse al asesinato de su hijo creando el Movimiento Por la Paz es uno de los gestos morales de mayor trascedencia en la historia del país.
“Nos enseñó a mirar el horror en el que estábamos viviendo, nos enseñó a entender el luto y nos exigió a pelear con justicia y dignidad, y eso, en un país que sigue viviendo con cifras de de guerra civil, es una de esas extrañas luces que pasan de vez en cuando. Supo hacer el bien común en una tragedia personal”, dijo.





