Ciudad de México. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificó como “muy preocupante” el panorama económico para los países de América Latina este año, pues mientras el conjunto de naciones en desarrollo (incluidas las de África y Asia) crecerán 3.8 por ciento, la región decrecerá 0.2 puntos porcentuales.
Durante la presentación del reporte sobre comercio y desarrollo 2016, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés) señaló que la desaceleración en las economías avanzadas es el mayor lastre para el crecimiento mundial mientras que los países en desarrollo ya se encuentran atrapados en una corriente descendente.
Juan Carlos Moreno Brid, profesor titular de la Facultad de Economía de la UNAM y encargado de presentar el reporte de la ONU, dijo en conferencia que la insistencia de los países desarrollados en aplicar políticas de austeridad lo único a lo que ha llevado es a que registren muy bajas tasas de crecimiento.
Señaló que los países en desarrollo como México deben apostar a políticas fiscales que incentiven el mercado interno y, sobre todo, la inversión productiva, pues la única manera de acortar la brecha con los países ricos es a través del desarrollo de un sector manufacturero competitivo y una política de transformación de la estructura productiva.
“Es el momento de lanzar una buena oleada de inversión en infraestructura, no es posible estar como estamos ahora con una política muy timorata fiscal, tiene que ir por mayor inversión y un gasto social progresivo que busque la inclusión”, dijo el especialista.
El reporte de la Unctad también recomienda a los países el retomar el papel del Estado en la política de redistribución del ingreso y del mercado laboral para impulsar una distribución más igualitaria y poder repuntar el crecimiento basado en el mercado interno.
“La demanda interna está basada en un mercado laboral más sano, hay que legislar para tener un salario mínimo más robusto”, señaló.
Luis Foncerrada, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), señaló que una de las principales preocupaciones es el incremento de la deuda pública como proporción del producto interno bruto (PIB), la cual en el caso mexicano ha llegado a una proporción de alrededor de 50 por ciento.
Explicó que considerar dicho nivel de deuda como óptimo sólo por compararla con los niveles de otros países como Grecia, Estados Unidos o Japón (cuyos niveles de deuda superan o hasta duplican el PIB) es no tener un entendimiento claro del problema, pues las estructuras fiscales de los países son completamente distintas.
“La razón es sencilla, cada vez que se crea un empleo en México no sabemos si va a pagar impuestos porque 60 por ciento de los empleos están en la informalidad. Eso implica que la sustentabilidad de la deuda en México no es comparable con las de otros países”, señaló.
De acuerdo con las estimaciones del organismo, la economía mexicana registrará este año un avance de 2.2 por ciento, un crecimiento similar al esperado para la economía mundial que es de 2.3 por ciento, cifra por debajo de 2.5 registrado en 2014 y 2015.





