Reuters
El primer ministro portugués, Luis Montenegro, defendió este miércoles su decisión de permitir a Estados Unidos utilizar la base aérea de Lajes, en las islas Azores, durante la campaña de bombardeos contra Irán, una postura contraria a la de España, que rechazó solicitudes similares.
Esta autorización fue “concedida de forma condicional (…), es decir, siempre que esas operaciones sean de carácter defensivo o de represalia, que sean necesarias y proporcionadas y que tengan como único objetivo blancos militares”, afirmó el jefe del gobierno conservador.
“Estas tres condiciones están alineadas con el derecho internacional”, subrayó Montenegro. “Irán violó repetidamente las normas internacionales con sus ambiciones nucleares y su capacidad de misiles de largo alcance”, afirmó, y describió a Teherán como un Estado patrocinador del terrorismo internacional.
“Portugal mantiene objetivamente una estrecha relación con nuestro aliado, Estados Unidos”, declaró Montenegro a los legisladores y señaló que Lisboa no está implicada en la acción militar.
Un acuerdo de larga data con Estados Unidos permite a Washington utilizar la base sin autorización previa en tiempos de paz, pero exige que Portugal dé su aprobación una vez que comiencen las hostilidades.
Montenegro declaró ante el Parlamento que el uso de la base por parte de Estados Unidos se ajustaba tanto a la legislación portuguesa como a los acuerdos con Washington.





