Ciudad de México. Pese al recorte presupuestal, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) pretende incrementar entre un 10 y 15 por ciento el número de pruebas de calidad que anualmente realiza el Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor (LNPC) en diferentes productos que van desde alimentos y ropa hasta aparatos electrodomésticos y pinturas, anunció Alfredo Nemer, titular de la dependencia.
Con 34 años de experiencia, varias certificaciones y reconocimientos así como ser considerado como uno de los mejores en América Latina a pesar de contar con tan sólo 22 ingenieros, el laboratorio de la Profeco realiza 150 mil pruebas de calidad cada año.
“Los mexicanos podemos estar seguro que los artículos de consumo que aquí se revisan y verifican efectivamente cumplen con las normas de calidad y no ponen en riesgo la salud, la seguridad ni la vida de las personas”, dijo el procurador, al encabezar un recorrido por el laboratorio.
Aunque Nemer reconoció que la Profeco no cuenta con recursos adicionales, aseguró que se buscará “reforzar” el laboratorio mediante convenios, como el que se suscribirá con la Agencia Española de Consumo, Seguridad y Nutrición (Aecosan) para realizar un intercambio entre sus respectivos ingenieros con fines de capacitación además de otros que buscarán con diversas instituciones nacionales de educación superior como la UNAM y el IPN, de donde han recibido a varios de sus egresados para que realicen su servicio social.
Si bien el Laboratorio de la Profeco realiza 150 mil pruebas de calidad al año ese número corresponde a 8 mil 500 productos aproximadamente, ya que a cada producto se le aplican entre 11 y 24 pruebas de distinto tipo, es decir un promedio de 18, aclararon los ingenieros del LNPC. En un uniforme, por ejemplo, se deben hacer pruebas de color, de resistencia, de lavado, de tejido, entre otros.
EMPRESAS PRIVADAS Y DEPENDENCIAS PÚBLICAS CONTRATAN SUS SERVICIOS
El costo de operación de todas las pruebas que aplica el LNPC asciende a 18 millones de pesos por año, de los cuales la tercera parte, es decir 6 millones son obtenidos por el laboratorio de empresas y dependencias públicas como el IMSS, ISSSTE, el IPN y la UNAM que contratan sus servicios para evaluar algunos productos, tales como uniformes, equipo de seguridad o calzado que solicitan en licitaciones, precisó Agustín Adame, director del laboratorio.
No obstante, afirmó que 60 por ciento de los estudios de calidad que realiza el laboratorio de la Profeco se refiere a productos solicitados por la misma dependencia y algunos de los cuales se publican cada mes en la Revista del Consumidor ( dos productos por mes), en tanto que otro 30 por ciento derivan de actividades de verificación o por quejas de los consumidores y sólo 10 por ciento proviene de empresas particulares u otro tipo de instituciones públicas. Esto último es un “servicio externo” que ofrece el laboratorio y por el cual cobra a precios del mercado, es decir similares a los de laboratorios privados, dijo Adame y acotó que el LNPC es selectivo sobre los trabajos externos que admite porque su prioridad es la Profeco y no tendría capacidad para atender a todos los que que quieren contratarlo.
De acuerdo con el producto del que se trate, las pruebas de calidad se realizan en alguna de las cinco áreas en que se divide la institución: alimentos, química, textiles, mecánica y eléctrica-electrónica. Adame sostuvo que en caso de detectarse alguna irregularidad tanto en peso, como en características o contenido que no corresponda a la etiqueta del producto así como en cuestiones de seguridad, el laboratorio entrega un informe a las unidades de verificación de la Profeco para que inicie el proceso legal correspondiente contra los fabricantes.
El procurador y el director del laboratorio aseveraron que recientemente no se han presentado casos de productos que incumplan con las normas oficiales mexicanas o presenten diversas irregularidades y que tengan que ser retirados del mercado. Adame ejemplificó que antes de cada ciclo escolar la Profeco realiza exámenes de calidad a decenas de artículos escolares y en fin de año es recurrente que lo hagan con las “series navideñas” en las que han encontrado muchos problemas, pero cada año los fabricantes han mejorado su producto o tienen más cuidado en las importaciones que hacen. Sobre las bebidas alcohólicas puntualizó que desde hace más de 10 años no detectan ninguna bebida adulterada con metanol, un producto tan peligroso que ocasiona la pérdida de la vista.





