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Calais. El presidente de Francia François Hollande prometió este lunes que el campamento de migrantes de Calais, donde se agolpan entre 7 mil y 10 mil personas, será “completamente desmantelado” antes de “fin de año”.
“He venido a Calais para confirmar la decisión que tomé con el gobierno (…) de desmantelar definitivamente, completamente, rápidamente, es decir antes de fin de año” el campamento de migrantes de Calais, declaró Hollande, quien visitaba este lunes por primera vez esta ciudad a orillas de la Mancha.
El mandatario francés hizo asimismo un llamado a los británicos a que “asuman su parte” de responsabilidad para resolver esta crisis.
Miles de migrantes, la mayoría provenientes de Sudán y Afganistán, viven actualmente en este campamento conocido como la Jungla, donde aguardan en condiciones infrahumanas una oportunidad para cruzar al Reino Unido.
“Estoy determinado a que los británicos participen en el esfuerzo humanitario que Francia está realizando” en Calais, declaró Hollande.
Hollande se reunió con la policía, políticos locales, asociaciones humanitarias y empresarios, pero no está previsto que visite el campamento de migrantes.
Protestas
A siete meses de las elecciones presidenciales, la inmigración ha acaparado la campaña de una parte de la derecha con el objetivo de cortejar a los electores del ultraderechista Frente Nacional, que según todos los sondeos, pasaría a la segunda vuelta de las presidenciales.
El ex presidente Nicolas Sarkozy, candidato a las primarias de la derecha, visitó Calais la semana pasada y llamó a restablecer los controles en las fronteras para evitar que Francia sea “sumergida” por los migrantes.
Sarkozy y sus simpatizantes multiplican los ataques contra la política del gobierno socialista y critican sobre todo la apertura anunciada de centros de migrantes en todo el territorio para acoger a las miles de personas evacuadas de Calais y de campamentos informales en París.
Hollande, que hasta ahora se había mostrado discreto sobre el tema de la inmigración, ha entrado de lleno en el debate en los últimos días. El sábado visitó uno de los 164 centros que abrirán sus puertas y prometió que Francia “no será un país de campamentos” de migrantes, en referencia a las críticas de una parte de la derecha que estima que este plan no solucionará el problema sino que al contrario creará varios “mini Calais” en todo el país.
Calais se ha convertido en un símbolo de la incapacidad de Europa para manejar la llegada masiva de migrantes y refugiados que cruzan el Mediterráneo huyendo de la guerra y la miseria.





