Por Afp, Dpa y Reuters
Brasilia. El ex presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva asumió hoy como ministro jefe de gabinete del Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, en medio de protestas en las calles y gritos de apoyo y también abucheos dentro de la sede presidencial.
La ceremonia de asunción tuvo lugar en un ambiente de mitin político que atribuía a “golpistas” las denuncias de corrupción que desestabilizan al gobierno.
“¡No habrá golpe! ¡No habrá golpe!”, gritaban los asistentes al acto en el Palacio de Planalto, en Brasilia, interrumpido por un opositor que gritó: “¡Vergüenza!”, ante los abucheos de los presentes.
La presidenta Rousseff firmó por la mañana los términos del mandato del ex presidente Lula da Silva como su nuevo jefe de gabinete.
Manifestantes chocan en Brasilia antes de toma de protesta
Partidarios deLula da Silva chocaron brevemente el jueves con opositores a su Partido de los Trabajadores en los alrededores del palacio presidencial, previo a su toma de protesta como jefe de gabinete.
La policía dijo que usó gas pimienta para impedir un enfrentamiento entre los grupos rivales y separar a unos 300 manifestantes de la oposición que intentaban entrar a la plaza, ocupada por más de 300 manifestantes a favor del gobierno.
Cientos de manifestantes contra el gobierno pidiendo la impugnación de Rousseff y el arresto de Lula también bloquearon la Avenida Paulista de Sao Paulo, la mayor ciudad brasileña y centro económico del país.
La moneda y las acciones de Brasil subieron con fuerza el jueves en los primeros negocios, ya que un segundo día de protestas para pedir la salida de Rousseff aumentó las apuestas a que esto efectivamente ocurrirá.
La designación de Lula en el gabinete, un movimiento visto por sus críticos como una forma para defender al ex presidente de las acusaciones en una investigación de corrupción, desató grandes protestas en varias ciudades brasileñas el miércoles.
La economía brasileña se encuentra estancada en la peor recesión en una generación y el descontento popular con Rousseff está creciendo a medida que una investigación sobre los sobornos y arreglos políticos en torno a la petrolera estatal Petrobras alcanza a su círculo íntimo.





