Por Ap
Beirut. El primer ministro libanés, Talam Salam, insinuó este domingo que podría renunciar al cargo, tras violentas protestas contra la corrupción de su gobierno y la disfunción política, evidenciadas en la crisis de basura iniciada hace un mes.
Salam dijo en una rueda de prensa que los agentes de seguridad que utilicen la fuerza contra los manifestantes rendirán cuentas por sus actos, y que la Constitución protege el derecho de manifestación.
El primer ministro dijo a los manifestantes que está dispuesto a entablar conversaciones con ellos, mientras unos 100 activistas coreaban “Márchese, márchese”.
Las declaraciones de Salam se produjeron este domingo, un día después de que la policía utilizó gases lacrimógenos, balas de goma y cañones de agua para dispersar a los miles de manifestantes en el centro de Beirut.
Docenas de policías y manifestantes resultaron heridos en los enfrentamientos.





