Por Dpa
Madrid. Tras la investidura fallida del socialista Pedro Sánchez en España, su partido y el liberal Ciudadanos acordaron hoy continuar las negociaciones con otras fuerzas políticas para tratar de formar Gobierno, pero esta vez de forma conjunta.
Así lo anunciaron sus portavoces en rueda de prensa. El objetivo es tratar de sumar apoyos al pacto que ambos partidos suscribieron hace unos días con el fin de desbancar al conservador Mariano Rajoy del gobierno y poner a Sánchez al frente.
En tanto, Rajoy pidió hoy al Partido Socialista (PSOE) que le permita gobernar en el país tras el fracaso de la investidura de su máximo dirigente, Pedro Sánchez.
“Deje usted gobernar a quien ganó las elecciones”, expresó en la ciudad de Salamanca en un acto de su partido que algunos medios interpretaron como el inicio de una pre campaña electoral.
La suma de escaños del Partido Socialista (PSOE) y Ciudadanos no es suficiente para alcanzar la mayoría absoluta, ni siquiera una mayoría simple en el Congreso de los Diputados, como se comprobó en las dos votaciones de investidura de esta semana.
Para convertirse en presidente del gobierno, Sánchez necesita al menos la abstención del Partido Popular (PP) de Rajoy o la del izquierdista Podemos.
Hasta ahora, el PSOE se había centrado en intentar convencer a la formación liderada por Pablo Iglesias, mientras Ciudadanos lanzaba la caña al PP de Rajoy. Sin éxito.
Tras la investidura fallida de Sánchez, los partidos decidieron cambiar de estrategia. Negociarán de forma conjunta sin excluir a ningún partido -aunque con líneas rojas como el respeto a la Constitución- y aceptando hablar también con organizaciones sociales.
Los líderes políticos españoles tienen dos meses para llegar a algún tipo de acuerdo que permita la gobernabilidad en España. Si el 2 de mayo no hay un jefe del Ejecutivo investido, se convocarán de nuevo elecciones en el país para el 26 de junio.
Las del 20 de diciembre dejaron el Parlamento más fragmentado de la historia reciente de España, principalmente por la entrada de dos nuevos partidos -Podemos y Ciudadanos- y la pérdida de representación de los dos más importantes hasta entonces -PP y PSOE-.
Ninguno de ellos logró los apoyos suficientes para gobernar en solitario, lo que ha derivado en el gobierno en funciones más largo que se recuerda en el país y en la primera investidura fracasada.





