La Redacción
Ciudad de México. Pumas se encuentra atorado en una racha de sufrimiento. Después de ser eliminados en la Leagues Cup y de perder por lesión a Sebastián Córdova y Álvaro Angulo, los felinos quedaron a deber al no pasar de un empate sin goles ante el renovado Querétaro en un duelo donde la afición los abandonó en la fecha cuatro del Torneo Apertura 2026 de la Liga Mx.
Pese al gris resultado, los universitarios se mantuvieron por ahora en el sexto escalón con siete puntos, mientras los Gallos, ahora propiedad del estadunidense Marc Spiegel, están un escalón abajo con las mismas unidades en uno de sus mejores inicios de temporada.
Ante la falta de un ataque arriesgado por parte de ambos planteles, el duelo ni siquiera representó un gran reto para la silbante Karan Hernández, quien dirigió su segundo partido en esta temporada después de estar al frente en la victoria de Cruz Azul ante Puebla en la fecha dos.
Ahora, la árbitra apenas tuvo un par de intervenciones, la más notable cuando amonestó a Adriano García por cometer una mano. Una decisión en la que el mediocampista de Pumas Oedro Vite reclamó para que se marcara la falta. El resto de la actuación de la silbante fue discreta.

Cuartoscuro
Ya desde antes del encuentro, el ambiente era desangelado. La desafortunada actuación que firmaron los auriazules en la Leagues Cup, el torneo binacional entre la Liga Mx y la estadunidense MLS, tuvo un impacto también en el ánimo de la afición. Como pocas veces, la asistencia pareciera ser menor incluso de la mitad del aforo del estadio Olímpico Universitario.
Pumas jugaba en casa pero el ánimo que llegaba desde las gradas estaba lejano al ruido ensordecedor que suelen escucharse cuando la afición lanza el clásico “Goya”.
En la cancha, el espectáculo tampoco fue muy vistoso. Si bien los universitarios impusieron el ritmo en la primera parte del encuentro con un par de disparos de Juninho y Uriel Antuna, los jugadores no estuvieron finos en el ataque. Querétaro tuvo sus mejores momentos en el complemento del joven Waldo Madrid y Enzo Giménez. Pero aún con la estrategia de esperar un error del rival, ninguno pudo mover el marcador.





