Juan Pablo Duch

En medio de la creciente tensión que se observa en el mar Báltico entre Rusia y los países europeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en torno a la región rusa de Kaliningrado, colindante con Polonia y Lituania, el presidente Vladimir Putin advirtió este jueves que, de producirse un ataque directo contra ese territorio, al igual que contra cualquier otra entidad federal, Rusia va a responder con todas las armas a su disposición, incluido su arsenal nuclear.

“Si se produce un ataque directo contra la Federación de Rusia, en este caso, Kaliningrado, pero también en cualquier otro territorio nuestro, por supuesto, la cuestión del uso de todas las armas de que dispone Rusia aparecerá de inmediato en la agenda. Esto es inevitable”, afirmó Putin ante un selecto grupo de politólogos, economistas, historiadores y otros especialistas de Rusia y otros países, que cada año se reúnen a invitación de las autoridades en lo que se ha dado en llamar Club Internacional de Debate Valdai.

Al mismo tiempo, en relación con recientes declaraciones de políticos de países de la OTAN de que hay que prepararse para una guerra con Rusia en 2029 o un año más tarde, el titular del Kremlin subrayó que su país no tiene la intención de ser el primero en atacar a nadie.

“No estamos amenazando a nadie, no vamos a atacar a nadie, ni en 2029, ni en 2030, ni en 2050. Pero si nos enfrentamos a una agresión, tendremos que responder. Y los ciudadanos de los países europeos deben entender esto con toda claridad y distinguir nuestra posición y la posición de algunos líderes políticos actuales de sus países”, enfatizó.

En caso de un ataque directo de la OTAN, “nos enfrentaremos a un enemigo dos veces más numeroso, que tiene un importante potencial económico y militar. En efecto, no contamos con tantas fuerzas ni recursos para contrarrestar esa amenaza, pero en cambio tenemos ventajas decisivas: nadie posee las armas que Rusia tiene hoy”.

Según Putin, “(…) ahora sacarán a relucir y explotarán la tesis de que Rusia los amenaza con armas nucleares, para distraer a sus ciudadanos del hecho de que ellos mismos están llevando a cabo una política agresiva hacia Rusia, del hecho de que están arrastrando a sus ciudadanos al peligroso borde de la confrontación con Rusia”.

El jefe del Ejecutivo ruso sostiene que “Rusia está en contra de cualquier tipo de agresión y aboga por resolver todas las controversias de forma pacífica, mediante el diálogo”.

Agregó: “Si hablamos de agresión, ya lo he dicho en muchas ocasiones, pero quiero insistir una vez más: los sucesos que están teniendo lugar en Ucrania también constituyen una agresión del Occidente colectivo contra Rusia, sólo que a través del régimen nacionalista ucranio”.

De acuerdo con Putin, al comenzar a atacar refinerías, Ucrania declaró abiertamente que su objetivo era dañar la economía rusa.

“Lo logró parcialmente, ya que, según nuestras estimaciones, perdimos aproximadamente el 1% del Producto Interno Bruto (PIB). Y lo hicieron con toda la intención de atacar objetivos civiles. Pues bien, recibieron una respuesta simétrica. Comenzamos a atacar instalaciones que son importantes para su economía. (…) Ahora, admiten que prácticamente no tienen industria metalúrgica”, indicó.

Como suele hacer cuando se refiere a su colega estadunidense, Donald Trump, Putin elogió el “sincero interés” del inquilino de la Casa Blanca en contribuir a un arreglo político del “conflicto” entre Rusia y Ucrania.

A pesar del cada vez más acusado deterioro de la relación bilateral entre Moscú y Washington, el mandatario ruso exoneró de toda responsabilidad a su homólogo estadunidense: “Al margen de todo lo que empaña nuestras relaciones con Estados Unidos, y estos factores que las empañan y destruyen no surgieron ni ayer ni hoy, sino que se han desarrollado durante décadas, deseamos fervientemente que queden atrás los factores que nos dividen y que surjan nuevas perspectivas de cooperación mutuamente beneficiosa”.

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