Ricardo Leal Aradillas
Es difícil decir que México es una democracia. Sin embargo, siempre hemos contado con grupos de personas tenaces, empeñadas en afirmar que México lo es. Esas personas pertenecen casi siempre a la «élite» político-empresarial. No hay argumento, hecho o realidad que les desanime o disuada. Frente a las cabezas de puercos, intimidaciones, secuestros electorales, compra masiva y descarada del voto; frente a la ausencia de fiscalización y sumisión del INE, contestan impasibles que siempre hay retos y que todo es perfectible.
Es fácil entender su empeño, su modelo de negocio depende de vender el ritual del papelito y la urna como legitimación de su democracia, más allá de acciones y efectos. En esa «democracia», ellas controlan el menú que los partidos presentarán a las votantes para que elijan. La votante solo puede elegir aquello que la «élite» previamente ya aprobó. Las opciones se presentan como producto de deliberaciones dentro de los partidos y que a veces intentan hacer parecer democráticas.
Se orquestan «debates» en donde todas las candidatas y candidatos tienen el mismo sueño de un México bueno, bonito y barato, -¿quién podría estar en contra de tanta nobleza?- Sólo se confrontan para señalar que es la otra la más corrupta y corren los videotapes. Todos hemos padecido ese guión: el diputado de nuestra bella y leal ciudad vende los servicios de la siempre autónoma auditoria del estado, el partido en turno se apresura a expulsarlo y proclamarse por la honestidad y la transparencia, los cómplices nombrados por nombre se indignan y presentan denuncias, piden que se les comprueben aquellos actos de corrupción y nosotros quedamos a la espera del video de la compra-venta de absoluciones, fueros y espectaculares escapes en helicópteros oficiales hacia lugares más tolerantes y comprensivos. Ese guión es la estructura político-legal del país del mole, el estado de derecho y la democracia.
Somos un país asesino de mujeres, las matamos a una velocidad de 7 por día, pero gracias a nuestro estado de derecho y según el diagnostico de ilustres potosinos sabemos que el culpable es siempre la víctima y sus actitudes. Elemental.
Una democracia así está privatizada. Lo que hay es compra-venta de favores y un uso privado de instituciones y leyes en favor de aquel grupo que defiende contra toda realidad y prueba que México es una democracia. En un país así, la política, las y los políticos repugnan y constituyen lo más bajo y vil que la sociedad puede ofrecer.
Wikipolítica surge como un intento de devolver la dignidad a la política, buscamos re-habitarla y volverla realmente pública. Apostamos por discutir y construir públicamente acuerdos y soluciones en beneficio de todas. Queremos aportar herramientas para constituirnos en una ciudadanía capaz de hacer frente y exigir a la clase política. Somos ya 9 nodos en 9 estados que buscamos elevar el nivel de discurso para una democracia real, deliberativa, que sea pública y no privada. Juntas lograremos que nos rindan cuentas y por fin nos representen. Creemos que el costo de no involucrarnos en la política ha sido ser gobernadas por las peores. Si no nos representan, habrá que remplazarles.





