Carolina Gómez Mena 

Ciudad de México. En un acto de desagravio en el estadio Azul, en el que hombres encapuchados se flagelaron hasta sangrar, el cardenal Juan Sandoval Iñiguez dejó entrever que los pecados que se están cometiendo en México, como el aborto, la corrupción, la criminalidad y la ideología de género provocan las “correcciones paternales” o “castigos temporales”, que debe hacer Dios a través de la naturaleza, y en tal sentido preguntó a los cientos de fieles reunidos en el lugar si serán casualidad dos 19 de septiembre en esta ciudad.

Previo a la homilía, el jerarca envió un saludo al cardenal Norberto Rivera Carrera, administrador apostólico de la Arquidiócesis de México, a quien agradeció el permiso para oficiar la misa en el acto de desagravio. “Qué Dios le pague y lo bendiga”. Afuera algunos candidatos a diversos puestos buscaban apoyos. Incluso algunos pedían firmas a favor de la ex panista Margarita Zavala.

Sandoval Íñiguez aseguró que la violencia que ejerce el crimen organizado es el “castigo” de Dios por el aborto. Expuso que así como se “destrozan” fetos mediante el aborto, el crimen organizado “descuartiza” personas en medio de la escalada de violencia y criticó las leyes que avalan la interrupción del embarazo.
“Este es un acto de desagravio en el que venimos a hacer una confesión de culpa, a reconocer nuestros pecados delante del señor, y a pedirle misericordia y perdón. Venimos a decirle, señor hemos pecado contra ti, y cometido la maldad que aborreces; perdona a tu pueblo y aparta de nosotros el castigo que merecemos.

“Hemos pecado contra ti, ante todo con el crimen más tremendo y más grave y más cruel, el del aborto practicado a lo largo y ancho de nuestra patria, a veces con el consentimiento de leyes inicuas, y a veces ocultamente, furtivamente, pero siempre con crueldad con alevosía y ventaja contra el inocente, el indefenso.

“Muchos miles de inocentes son asesinados constantemente en el vientre de sus madres y como contrapartida, y en castigo de este crimen, el crimen organizado mata, descuartiza a sus víctimas, igual que se destrozan los niños en el seno materno”.
De inmediato arremetió contra la “perversa ideología de género” y pidió perdón a Dios por el avance que ha tenido en México. También lamentó que algunos vean las enseñanzas de la iglesia como algo “medieval”.

“Hemos pecado señor admitiendo y promoviendo la ideología de género, que con su paquete de perversiones atenta contra la familia y la vida, con la finalidad no confesada de arruinar a los pueblos, subyugarlos y saquearlos. Sin metas ni familia nuestra patria no tiene futuro.

“Perversa ideología de género impuesta desde afuera, pero que encuentra entusiastas promotores y mercenarios dentro de nuestro país”.

A propósito de este tema recordó que hace algunos días en la ONU, tristemente México votó contra la familia y la vida y a favor de los pretendidos derechos sexuales de los niños sustrayéndolos a la autoridad de sus padres”.

También enlistó otro “pecados” de los habitantes y de los gobiernos.

“Hemos pecado mucho con la corrupción de las personas, de nosotros mismos, y de las instituciones y alcanza ahora niveles antes nunca vistos. Fabulosos saqueos de los recursos públicos de los bienes de la nación, falta de justicia en los tribunales, complicidad con el crimen organizado y salarios de miseria.

“La consecuencia inevitable de esta corrupción es el empobrecimiento de gran parte del pueblo mexicano y sus inevitables secuelas de hambre ignorancia enfermedad y muerte”.

El cardenal lamentó la existencia de un relativismo que socava la moral.

“Hoy queremos ser libres realizarnos por nuestra cuenta sin que nadie nos tenga que decir lo que hemos de hacer en lo que debemos de creer, queremos vivir en un relativismo cómodo en el campo de la moral, sobre todo referente a la familia y a la vida, y no aceptamos que la iglesia nos enseñe en nombre de Dios verdades eternas absolutas y preceptos morales saludables e inquebrantables, sobre todo en materia sexual y de matrimonio.

“Rechazamos a la iglesia y su enseñanza como dogmatista, anticuada y medieval”, lamentó.

Así mismo criticó la pasividad de los pastores ante estas situaciones “Señor Dios nuestro, hemos pecado nosotros los pastores, obispos y sacerdotes, sobre todo con la omisión con la pasividad y la indiferencia. No hemos estado al frente de tus ovejas para defenderlas del lobo, no hemos proclamado como tú dijiste por los tejados la palabra que tú decías en secreto a tus apóstoles. Hemos sido mesurados tímidos o como dijo alguien, correctamente muy políticos. Perdona nuestras deficiencias, nuestros pecados nuestras omisiones y malos ejemplos que hayamos dado a tu pueblo santo”.

Aseguró que producto de todas estas situaciones vienen los eventos naturales. “Señor y Dios nuestro antes de que venga un castigo mayor nos mandas castigos temporales o correcciones paternas por medio de la naturaleza que es obra tuya y está gobernada por tu providencia. ¿Serán pura casualidad dos 19 de septiembre en esta misma ciudad?”, preguntó.

Mientras tanto los cuatro integrantes pertenecientes a las Hermandades de penitentes encruzados y flagelantes de Taxco, ubicados en cada punto cardinal de la cancha sangraban de su espalda, la misa concluyó.

Posteriormente comenzó una procesión a la parroquia del Purísimo Corazón de María. Allí la Guardia Cristera de Guadalajara hizo una toma espiritual de la Ciudad de México.

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