Buenos Aires. El Gobierno argentino reconoció hoy que el país atraviesa “el peor momento” en materia social desde la asunción en diciembre del presidente Mauricio Macri, pero confió en que la crisis no se profundice y la situación mejore a partir del segundo semestre del año.
La Iglesia católica advirtió el domingo sobre la “fragilidad de la condición laboral” que viven miles de personas, como por ejemplo la precarización de los trabajadores informales. También advirtió sobre la situación de quienes “viven en la miseria y no cubren sus necesidades más elementales”.
El jefe de Gabinete, Marcos Peña, reconoció la situación. “Estamos ahora en el peor momento, se entiende, somos conscientes, pero estamos trabajando en todas las medidas para que eso no se profundice”, declaró el ministro coordinador a radio La Red.
Peña consideró, sin embargo, que sin las medidas dispuestas por Macri se hubiera producido “una devastadora crisis económica”, a la vez que destacó “los refuerzos de los planes sociales”.
“Es el camino que tenemos que recorrer para empezar a crecer, y lo hemos hecho cuidando mucho a los más débiles, con medidas que se esperaban hacía muchísimo tiempo”, agregó.
El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) informó en abril que la pobreza pasó de un 29 por ciento en diciembre pasado a un 34.5 por ciento a fines de marzo a causa del aumento de la inflación y la contracción económica.
La inflación continuó los siguientes meses en alza, por el fuerte aumento en las tarifas de servicios públicos y el transporte, y se estima que en mayo alcanzó un ritmo interanual superior al 42 por ciento, por lo que la situación social se habría agravado.
“Bancar (apoyar) obviamente no es fácil. Y por eso somos agradecidos de que la enorme mayoría de los argentinos entiende por qué estamos tomando estas medidas. Entienden que no son medidas tomadas aisladamente o para afectar a la gente. Son medidas que tienen que ver con una necesidad de arreglar una economía casi quebrada”, expresó Peña.
El jefe de ministros recordó que en los últimos diez años hubo cerca de un 700 por ciento de inflación y las tarifas sólo se actualizaron un 100 por ciento.
“El país lo recibimos casi quebrado, y justamente el mayor aporte que estamos haciendo es evitar una crisis estructural”, justificó.





