Ángel Bolaños Sánchez
Ciudad de México. Al concluir la ceremonia luctuosa por el sismo de 1985 en la Plaza de la Constitución, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, hizo un reconocimiento al personal del Ejército y la Marina por su desempeño en el auxilio de damnificados en los estados de Oaxaca y Chiapas por el sismo que recientemente ocurrió en media noche del pasado 7 de septiembre.
En un Zócalo fuertemente resguardado con doble cerca metálica y personal militar apostado a cada 10 metros del perímetro, el Ejecutivo federal llegó a Palacio Nacional en helicóptero a las 7:14 horas y cuatro minutos después, como marca el protocolo para esta ceremonia, a las 7:19, inició el izamiento de la bandera a media hasta en la plaza.
Acompañaron al ejecutivo federal en este acto los secretarios de Gobernación, la Defensa Nacional y la Marina, así como los jefes de las oficinas de la Presidencia y el Estado Mayor, el Comisionado Nacional de Seguridad, el coordinador de Protección Civil y el presidente de la Cruz Roja Mexicana.
Una vez izada la bandera a media hasta en señal de luto por las víctimas de los sismos de 1985, se rindieron honores al Ejecutivo federal y con el toque de queda y la entonación del Himno Nacional se dio por concluida la ceremonia.
Antes de retirarse, Peña Nieto hizo uso del altavoz para dirigirse al personal del Ejército y la Marina: “Por el trabajo comprometido que están haciendo precisamente para ayudar a las familias damnificadas en los estados de Chiapas y Oaxaca. Agradezco su participación y sobre todo la manera de testimoniar su lealtad, su responsabilidad, su compromiso. Reciba cada uno de ustedes mi gratitud, mi reconocimiento en nombre de las muchas familias damnificadas, pido también que extiendan un saludo y mi gratitud a sus familias”.
Una vez que el Ejecutivo federal se retiró comenzó a desmontarse el cercado metálico que impedía acercarse al Zócalo a posibles manifestantes, como un reducido grupo de vecinos de la Colonia Centro, quienes se apostaron en la calle de Madero con una pancarta en la que se leía: “No a la destrucción del Centro Histórico, patrimonio de la humanidad, por construcciones fuera de la ley que ponen en peligro nuestras vidas y patrimonio” y que denunciaban en particular permisos para construir plazas comerciales en predios de las calles Leona Vicario, Rodríguez Puebla, Manuel Doblado, República de Venezuela, Peña y Peña, Florida y Lecumberri, entre otras.





