Alonso Urrutia y Abril del Río

Ciudad de México. La recepción en la residencia oficial de Los Pinos de los atletas paralímpicos que conformaron la delegación mexicana en las olimpiadas de Río de Janeiro fue el espacio para que el presidente Enrique Peña Nieto reconociera la necesidad que tiene el deporte mexicano de reestructurarse, modernizarse y adecuarse a la nueva realidad del deporte mundial para obtener mejores resultados en función del talento de los deportistas mexicanos.

Durante un largo encuentro que celebró en el salón Adolfo López Mateos, los atletas lo mismo hicieron reconocimientos al respaldo oficial, demandaron mayores apoyos no sólo a los atletas sino también a los entrenadores y reclamaron malos manejos al interior de las diferentes federaciones, solicitando que a través de la Conade “se limpie nuestro sistema deportivo, hablo de federaciones, de comités paralímpicos, de todos los organismos e institutos que de una u otra manera no trabajan limpiamente”.

En este marco, Peña Nieto anunció que el reconocimiento económico que recibirán los atletas paralímpicos será equiparable al que en su momento se les entregó a los deportistas convencionales que participaron en las olimpiadas.

Más de una hora de diálogo con el presidente, quien les dijo que si bien el gobierno no es el único responsable en la organización deportiva en México, sí es corresponsable en los apoyos. Para que los atletas puedan tener una mejor preparación y formación, con el objeto de obtener mejores resultados en las Olimpiadas y en otras justas deportivas.

Está claro que el mundo del deporte está cambiando y México se debe de adaptar a la nueva realidad para incorporar, entre otros aspectos, la aplicación de los avances científicos y tecnológicos al deporte, porque de seguir haciendo lo mismo, con la misma preparación como hasta ahora, “difícilmente lograremos obtener mejores resultados.

Indicó que no sólo se trata de mejorar los estímulos económicos que reciben, sino que cuenten con mejor infraestructura, que los entrenadores, médicos, nutriólogos y todo el equipo que está detrás trabajen en condiciones más propicias., “Entiendo que estamos rompiendo barreras, lidiando con obstáculos que han impedido que nuestro deporte pueda destacar aún más” a nivel internacional.

Peña había reconocido el destacado papel que tuvo la delegación: 15medallas, cuatro de oro, dos de plata y nueve bronces. Asimismo, 40 por ciento de la delegación se ubicó entre los cinco primeros sitios de sus disciplinas.

Poco antes, el Presidente escuchó las demandas de los atletas. Levantadora de pesas, Patricia Bárcenas destacó la necesidad de que se modifique el carácter de las Federaciones para que ya no sean sólo Asociaciones Civiles sin obligaciones de transparencia, sino que operen como cualquier otra institución de gobierno.

Lenia Ruvalcaba, competidora de Judo, discipliona en la que los dos únicos representantes obtuvieron medallas, censuró el poco apoyo de la Federación del deporte para ciegos, cuyo presidente determinó cancelar las olimpiadas nacionales en esta especialidad.

Ángeles Ortiz, lanzadora de bala y que ha participado ya en tres justas paralímpicas, pidió que la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) incorpore una estructura del deporte paralímpico similar al del deporte convencional para fortalecer las posibilidades de medallas de los atletas. Exigió terminar con aquellas federaciones y asociaciones que no trabajen limpiamente y que en lugar de impulsar, bloquean a atletas y entrenadores.

Para Amalia Pérez, quien compitió en silla de ruedas, hace falta darle seguimiento y mejorar las condiciones de preparación porque hay federaciones que sólo se conforman con las medallas obtenidas y ya no trabajan. Asimismo, demandó que existan los mismos estímulos económicos para los atletas paralímpicos que para los convencionales.

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