Ciudad de México. El recorte planteado por el Ejecutivo federal para ciencia, tecnología e innovación (CTI), en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2017, representa retroceder en términos económicos cuatro años, por lo que los incrementos otorgados al sector en la primera mitad del actual sexenio estarían rebasados.
Científicos de diversas instancias llamaron a los diputados federales a corregir a la alza el presupuesto que se destinará el próximo año al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), pues el recorte de 23.3 por ciento, con relación a lo ejercido en 2016, resulta inmanejable y afectará programas sustanciales de formación de capital humano.
En conferencia de prensa, José Franco, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCT); William Lee, coordinador de la Investigación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Arturo Menchaca, coordinador del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia –conformado por los 125 ganadores del Premio Nacional de Ciencias—; y José Luis Morán, vicepresidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), reconocieron que el recorte se tiene que dar, pero para poderlo sobrellevar éste debería ser de sólo 10 por ciento en términos reales y no de más de 23 por ciento, como lo establece la actual propuesta presupuestalo del Ejecutivo federal, Enrique Peña Nieto.
En conferencia de prensa, Franco resaltó que el presupuesto ejercido por Conacyt este año es de poco más de 34 mil millones de pesos, 7 mil 500 millones menos que lo planteado en el proyecto de PEF 2017, que es de casi 27 mil millones de pesos.
Esos 7 mil 500 millones menos representarían, dijo, financiar por diez años todas las convocatorias para ciencia básica emitidas por Conacyt, adquirir tres telescopios de nueva generación o incluso financiar totalmente el proyecto internacional del acelerador de partículas conocido como sincroton, cuyo valor estimado es de entre 400 y 500 millones de dólares.
“De ese tamaño es el recorte”, aseguraron los científicos, quienes consideraron que los recursos para educación y desarrollo científico son los que menos debe tocar un país que desea desarrollarse en la sociedad del conocimiento.
William Lee aseveró que por la situación financiera actual de México y el mundo, el recorte es necesario, “pero que no se haga de esa magnitud para el Conacyt.
Morán subrayó por su parte que si se desea un México mejor, “no hay que quitarle un centavo a sectores como educación y ciencia”.
En tanto que Menchaca Rocha manifestó la preocupación de la comunidad científica y académica por el tamaño del recorte, particularmente porque la distribución al seno del Consejo y la preservación de programas sustantivos, como becas de posgrado, el Sistema Nacional de Investigadores y las cátedras para jóvenes investigadores, pudieran ser perjudicados.
Los cuatro científicos subrayaron la necesidad de que la iniciativa privada tenga una mayor participación en la inversión en CTI, pues en países como Corea, del total del presupuesto a ese sector, más de 70 por ciento proviene de las empresas y poco menos de 30 del gasto federal.





