La escalada de violencia entre Israel y Hamas, el movimiento islamista que controla el enclave palestino, se recrudeció en dos frentes: intensificación de los bombardeos en la franja de Gaza, desde donde los movimientos palestinos continúan el lanzamiento de cohetes en dirección a Israel, quienes, a su vez, responden con proyectiles aéreos; y los disturbios en varias ciudades símbolos hasta ahora de la cohabitación árabe-israelí. Con decenas de muertos y heridos en ambos países, la comunidad internacional llama a frenar los ataques en esta zona de conflicto.





