Jairo Gómez / Especial para La Jornada

Una intromisión en los asuntos internos y las elecciones de Colombia quedó este martes en evidencia, cuando en una decisión unilateral el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció que su país reducía la carga arancelaria a las exportaciones colombianas 25 por ciento.

La decisión de Noboa no fue producto de una conversación de Estado a Estado o de gobierno a gobierno; se conoció cuando la candidata presidencial de la extrema derecha colombiana, Paloma Valencia, reveló en su cuenta en X que había conversado telefónicamente con el mandatario ecuatoriano y había logrado que el país amazónico reconsiderara su postura y redujera los aranceles de 100 a 75 por ciento.

“Hoy conversé con el presidente Noboa y le expresé nuestra voluntad de cooperar en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en la frontera. Como muestra de su buena voluntad con Colombia, el gobierno de Ecuador informó que baja los aranceles de 100 a 75 por ciento. Una buena noticia para el suroccidente del país. Esperamos que con la buena relación que vamos a construir desde el 7 de agosto los aranceles vuelvan a 0 por ciento”, escribió la candidata auspiciada por el ex presidente Álvaro Uribe, líder de la ultraderecha colombiana.

Tras la conversación, el palacio de Carondelet, residencia del presidente de Ecuador, publicó un comunicado en que además de revelar la reducción de la tasa arancelaria contra los productos colombianos anuncia que “la medida entrará en vigencia a partir del primero de junio de 2026”.

La fecha es importante, toda vez que Colombia celebrará elecciones, en primera vuelta, el próximo 31 de mayo y la candidata Valencia, “en un acto de desesperación, según sectores de opinión, busca repuntar en las encuestas en las que el aspirante del Pacto Histórico de izquierda, Iván Cepeda, la supera por más de 30 por ciento.

Desde el gobierno del presidente de Colombia, Gustavo Petro, tomó la vocería el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Antonio Sanguino, quien en su cuenta de X interpeló a la candidata al asegurar que “es un acto de traición a la patria. No tiene otra calificación respaldar a quien agrede a Colombia. ¡Indigno!”.

Desde las toldas de la extrema derecha colombiana personificada en la imagen del ex presidente Álvaro Uribe siempre se acudió al gobierno de Ecuador para incidir en el debate electoral colombiano, toda vez que el sur occidente del país cafetero está ligado a la frontera ecuatoriana en una línea de 600 kilómetros y, del lado colombiano, la izquierda es fuerte en términos electorales, pues allí habitan las poblaciones históricamente marginadas y excluidas por la ultraderecha uribista.

“No me extraña que desde Ecuador se confabulen. Recuerden que desde allá han tirado bombas y el uribismo en el gobierno de (el uribista Iván) Duque (2018-2022) con el fiscal (Francisco) Barbosa (su gestión fue de 2020-2024) lograron incidir en las elecciones ecuatorianas cuando señalaron al candidato (Andrés) Arauz, de la Revolución Ciudadana, de tener nexos con el ELN (grupo guerrillero, Ejército de Liberación Nacional). Se están devolviendo favores”, dijo a los medios públicos la filósofa y socióloga Luciana Cadahia.

A 25 días de las elecciones presidenciales en Colombia, el candidato continuista del Pacto Histórico Iván Cepeda Castro se perfila como el ganador de acuerdo con los sondeos recientemente publicados por los medios de comunicación privados y, para nadie es un secreto que desde la extrema derecha, no solo ecuatoriana, sino desde Miami, Florida, se acude a toda clase de artificios para evitar que la propuesta del presidente Petro, con 49.4 por ciento de imagen positiva, se consolide.

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