Mexicali, BC. La legalización de la mariguana y su uso medicinal en México tendrá en el referéndum que se realizará en Estados Unidos un “importante detonador” para instrumentar un marco regulatorio para su portación, consumo y producción en el país, estimó el senador panista Roberto Gil Zuarth.
La consulta pública se efectuará de manera simultánea a la elección presidencial de Estados Unidos, el el 8 de noviembre próximo, cuando en Arizona, Arkansas, California, Dakota del Norte, Florida, Maine, Massachusetts, Montana y Nevada, los electores decidirán también sobre la autorización para que personas mayores de 21 años consuman, posean, vendan o transporten una onza de mariguana o cultiven hasta seis plantas en su domicilio, así como legalizar el uso recreativo, permitir la posesión de hasta 28.5 gramos y cobrar impuestos de 10 o 15 por ciento.
En Arkansas, Florida, Montana y Dakota del Norte se determinará si se permite el uso de la planta con fines medicinales en ciertos padecimientos.
De aprobarse en California y Arizona, dijo el panista, la mariguana que se produce en México dejará de tener el mercado de consumidores más fuerte del planeta, ya que Estados Unidos recibe más del 50 por ciento del trasiego de la droga. “Los cargamentos de mariguana se quedarán en la frontera, las utilidades del crimen organizado van a disminuir y se incrementarán otras actividades del crimen organizado como el robo, secuestro y extorsión”.
Explicó que este resultado será crucial para el país, porque al avanzar la despenalización en California, México “va a sufrir los efectos y consecuencias”, además que la mitad de los estados norteamericanos habrán cambiado su estado regulatorio y Canadá legalizará en breve el consumo de la mariguana.
El uno por ciento del valor del mercado de la mariguana producida en México se quedará con los productores de Guerrero, mientras que 62 por ciento de las utilidades se van para los vendedores minoristas de Estados Unidos. “Nosotros ponemos los muertos y la gente no se lleva la utilidad de quienes consumen sin riesgo en Estados Unidos”, indicó Gil.
Ante universitarios señaló que el tema debe tratarse con seriedad, pues no se trata de una política de distracción o cortina de humo, ya que con el marco regulatorio se busca disminuir los costos sociales del mercado negro de la mariguana.
Luego de comentar que en abril presentó una iniciativa en el Senado para crear una alternativa regulatoria para el consumo, portación y producción de cannabis, el legislador consideró que la reforma del presidente Enrique Peña Nieto de “poco sirve”, porque intenta subir el umbral de la dosis de mariguana de cinco a 28 gramos para uso personal.
“El 98 por ciento de los mexicanos pagamos las consecuencias del consumo de mariguana del dos por ciento de la población, y para ello invertimos nueve mil millones de dólares al año que sirven para perseguir la producción y consumo de la droga”, destacó, tras señalar que el país requiere de un “modelo racional” para que la Federación controle el consumo y producción, de manera que sea eliminado el mercado negro, como ocurrirá en el norte del Continente.
Detalló que el mercado negro, “representa el 40 por ciento de utilidades del crimen organizado con un valor económico estimado en 300 millones de dólares anuales en México y 140 mil millones de dólares en todo el mundo”.
La propuesta del senador panista plantea autorizar el uso de la cannabis para consumo personal con un número limitado de plantas en ciertos hogares, un inventario domiciliario de perdonas y un control en la compra de la planta y su utilización.
También la creación de “clubes cannábicos”, con licencia oficial, para que al reunirse las personas tengan una pequeña producción con un sistema de control de su comercialización y producción.
Gil Zuarth informó que a pesar de las diferencias que existen sobre la regulación de la mariguana, incluido en el PAN, se han sumado a la iniciativa senadores de otros partidos políticos que representan un bloque conformado por medio centenar de legisladores.
La principal resistencia de los legisladores opositores, destacó, es que ven la reforma desde el punto de vista del consumo y no como una política pública en la que el Estado tendría el control y desactivaría el mercado negro de la mariguana.





