Fabiola Palapa Quijas

Con música en vivo de Piotr Ilich Chaikovski, interpretada por la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, El lago de los cisnes de la Compañía Nacional de Danza (CND) regresa al Auditorio Nacional este 10 de octubre con la versión coreográfica de Cuauhtémoc Nájera.

Estrenada en 2024, la adaptación de Nájera, que está inspirada en las creaciones originales de Marius Petipa y Lev Ivanov, busca humanizar a los personajes como el brujo, para que no sea un ser tan mágico y místico, sino un hombre. En torno a Odette y Odile, que no son seres reales, se trabaja una conexión entre ellas y Sigfrido.

En entrevista, Erick Rodríguez, director de la CND, comenta: “Cuauhtémoc ha hecho mucho hincapié en humanizar más a cada uno de los personajes. En qué se está diciendo, en cómo se está diciendo, en cómo se está viviendo y en que cada gesto tenga un significado, un porqué”.

Agrega que la obra ha tenido varios arreglos y ajustes. “El maestro revisó de nuevo su coreografía y ha cambiado ciertas cosas para mejorarla, cuestiones musicales, de dibujos, pero el cambio mayor no está en los pasos, está en los personajes”.

Mayuko Nihei, primera bailarina, y Ana Paula Montero, solista, debutarán en el papel dual de Odette-Odile, mientras Sofía Martínez lo hará como amiga de Sigfrido y Emanuel Talongo como Benno von Sommerstern, confidente del príncipe.

En los últimos ensayos, Cuauhtémoc Nájera supervisa cada movimiento y exige líneas perfectas al cuerpo de baile. Se repite el mismo compás una y otra vez, hasta que las bailarinas cisnes respiran juntas.

Complejidad emocional

La historia de El lago de los cisnes es la misma de hace 130 años. Odette, una joven condenada por el hechicero Von Rothbart a convertirse en cisne durante el día y recuperar su forma humana por la noche, tiene una nueva dimensión en esta versión, que profundiza en la complejidad emocional de sus personajes. “No busqué una coreografía contemporánea, sino una visión contemporánea de la estructura dramática y coreográfica. Quise que los personajes secundarios fueran más humanos, reales y cercanos”, indicó el coreógrafo.

La pieza otorga mayor relevancia a los cuerpos de baile, tanto femenino como masculino, al integrarlos de manera más activa en el desarrollo de la narrativa. En esta propuesta, Odette representa la resistencia frente a una imposición y las consecuencias de defender la propia dignidad, mientras Sigfrido encarna la impulsividad de la juventud y los conflictos que surgen entre las decisiones, los compromisos y sus efectos.

Para Erick Rodríguez, esta obra es inmortal y un clásico porque “habla del amor, de la traición, del deseo. Todos nos podemos identificar con cada una de estas cosas. Y la música, que nos va narrando muy bien la historia, nos va introduciendo en este mundo de fantasía y no fantasía que es El Lago de los cisnes”.

Además, este ballet exige mucho a los bailarines principales. “Tiene que ser una bailarina y un bailarín que tengan muy buen dominio de la técnica clásica y que al mismo tiempo sepan narrar una historia. Lo que se busca es un nivel técnico muy alto y al mismo tiempo un dominio interpretativo muy alto”, comentó el director de la compañía.

El primer solista de la CND, Roberto Rodríguez, consideró que El lago de los cisnes es un clásico para la Ciudad de México porque se ha presentado primero en la isleta de Chapultepec, luego en el Palacio de Bellas Artes y ahora en el Auditorio Nacional.

Rodríguez, quien ha interpretado todos los personajes y ahora es Sigfrido, compartió: “Al principio me costaba mucho ser un príncipe. Hoy ya me siento en ese estado, más relajado, más tranquilo. Lo he hecho mío, me siento muy natural porque ya llevo muchísimos años con él”.

Una característica que tiene la versión de Nájera, de acuerdo con el bailarín, “es que se trata de obra muy completa que no deja respirar en los cuatro actos, porque al maestro Cuauhtémoc no le gusta que saludemos al público después de una variación. Normalmente terminamos y vamos adelante a agradecer. Él quiere que sea como una película, que no haya esa pausa, quiere que la historia se siga contando. Eso la hace más exigente”.

Añadió: “Es como ese tipo de películas que ya te sabes de memoria después de verla dos, tres, cuatro o cinco veces. Es muy bueno darle frescura, cambiar detalles, vestuario, elencos. Como ver el remake y decir: ¿qué pasó ahora?”

La Compañía Nacional de Danza ofrecerá dos funciones de El lago de los cisnes, el sábado 10 de octubre a las 16:30 y 20:30 horas en el Auditorio Nacional (Paseo de la Reforma y Campo Marte).

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