Braulio Carbajal

Las remesas que los migrantes mexicanos envían al país desde el exterior han registrado un cambio de fondo en la forma en que los beneficiarios las reciben. Por primera vez, en 2025 los montos depositados directamente en cuentas bancarias superaron a los cobrados en efectivo, una tendencia que se mantuvo durante el primer trimestre de 2026, de acuerdo con un análisis del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (Cemla).

Las remesas electrónicas —que en 2025 y el primer trimestre de 2026 representaron 99 por ciento del total de los ingresos de México por este concepto— son envíos realizados a través de plataformas digitales o sistemas de transferencia, y pueden tener dos destinos: depositarse directamente en una cuenta bancaria del beneficiario o cobrarse en efectivo en una sucursal, tienda o corresponsal sin que el receptor cuente con cuenta alguna.

Este segundo mecanismo había sido históricamente el más extendido entre los hogares receptores de remesas en México.

El contexto en que se acelera esta transición incluye presiones desde Estados Unidos. El presidente Donald Trump emitió el 19 de mayo pasado una orden ejecutiva para restringir el acceso a servicios financieros y crédito de los migrantes sin autorización de residencia o trabajo en ese país. La disposición instruye al Departamento del Tesoro a proponer, en un plazo de 90 días, modificaciones a la Ley de Secreto Bancario para que los bancos puedan exigir a sus clientes comprobantes de estatus migratorio, lo que podría dificultar a una parte de los migrantes el uso de canales formales para enviar dinero a sus familias.

Los datos del Banco de México procesados por el Cemla muestran que entre 2013 y 2015 las remesas para depósito en cuenta prácticamente no registraron variaciones, mientras las pagadas en efectivo crecían. A partir de 2016 ambos rubros aumentaron, aunque las de efectivo alcanzaron su techo en 2022, año desde el cual han caído de forma sostenida al pasar de 42 mil millones de dólares a sólo 30 mil 866 millones de dólares en 2025.

En tanto, las remesas depositadas en cuentas bancarias pasaron de poco más de 15 mil millones de dólares en 2022 a 30 mil 331 millones de dólares en 2025. Es decir, en ese año este tipo de remesas ya representaban 50.5 por ciento del total de las remesas electrónicas recibidas ese año. Según el Cemla, la tendencia se ha mantenido en los primeros tres meses del año y ahora la proporción es de 52.7 por ciento.

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