Dora Villanueva
La revisión del acuerdo comercial de América del Norte, conocido como T-MEC, no ha logrado frenar el déficit de Estados Unidos con México ni minimizar el comercio exterior de este último, reveló la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
El organismo estima que el valor de las exportaciones mexicanas hacia todo el mundo repunte 26 por ciento al cierre de este año, mientras las importaciones avanzarían 24 por ciento. En conjunto, muestran que el comercio exterior de México tendrá el mayor dinamismo de América Latina y el Caribe este 2026.
José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, explicó que si bien Estados Unidos inició una revisión del T-MEC con miras a reducir el déficit comercial con México y Canadá, así como a evitar que empresas chinas usen a sus socios como trampolín para llegar al mercado estadounidense a un menor costo, de momento sólo se ve una reconfiguración geográfica del comercio.
Al presentar las Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe 2026, Salazar-Xirinachs señaló que desde 1994, con el TLCAN, y ahora con el T-MEC, México se ha consolidado como un socio comercial central para Estados Unidos, incluso desde 2023 como el principal, lo que no se limita al intercambio de bienes y servicios, sino que realmente ha habido una integración regional de los sistemas productivos.
De ahí que, pese a la renegociación de acuerdo comercial y el paso del TLCAN al T-MEC, en la última década el déficit comercial de México con Estados Unidos se ha triplicado y se prevé que este año el crecimiento de 26 por ciento en las exportaciones mexicanas, esté fuertemente impulsado por electrónicos y maquinaria para procesamiento de datos, que van al mercado estadounidense.
Daniela García, directora de la División de Comercio Internacional e Integración de la Cepal, detalló que detrás de este avance anual de 26 por ciento en las exportaciones mexicanas, 21 por ciento corresponderían a un mayor volumen y 5 por ciento al ajuste de precios. Por el lado de las importaciones, el 24 por ciento de avance estaría compuesto en 20 por ciento por una mayor cantidad de productos y 4 por ciento por los costos.
La Cepal destaca que la revisión del T-MEC “trasciende el ámbito estrictamente comercial e incorpora temas de política industrial, seguridad económica y cadenas de suministro, en el marco del objetivo estadounidense de reducir el espacio para los productos e inversiones chinas en América del Norte”.
Todos los caminos llevan a Asia
Y, si bien en el primer semestre de 2026 Estados Unidos redujo en 24.5 por ciento anual las importaciones de China y en 21.8 por ciento las de la Unión Europea, aumentaron en 32.1 por ciento las provenientes de los países que integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y 11.1 por ciento las de América Latina y el Caribe.
De hecho, la ASEAN –integrada por Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Birmania, Singapur, Tailandia, Vietnam y Timor Oriental– está tomando protagonismo como bisagra del comercio global.
La ASEAN no sólo aumentó 32.1 por ciento anual sus exportaciones a Estados Unidos en la primera mitad del año, también lo hizo en 21.4 por ciento hacia China, mientras sus importaciones desde América Latina y el Caribe aumentaron 20.1 por ciento.
Salazar-Xirinachs apuntó que este reacomodo geográfico del comercio muestra que la brecha entre Estados Unidos y China no es tan contundente como podría parecer. “Estudios recientes han mostrado que las importaciones desde países como Vientam e India tienen un gran componente de insumos chinos, por lo que el desacople entre ambas economías es menor a lo que podría creerse con sólo mirar las estadísticas comerciales”, señaló.
“Diversificación radical”
También América Latina y el Caribe emerge como proveedor de los tres grandes mercados y se muestra una “diversificación radical” en sus exportaciones, señaló García. Las ventas de la región hacia China aumentaron 29.4 por ciento anual en el primer semestre del año, hacia Estados Unidos 11.1 por ciento y hacia la Unión Europea 16.9 por ciento; además del 20.1 por ciento hacia la ASEAN.
Salazar-Xirinachs señaló que, si bien hay un repunte importante de las ventas de América Latina y el Caribe a Asia, esas exportaciones son principalmente de materias primas, y en buena medida minerales, lo que plantea el “gran desafío” de “¿cómo agregar valor?”.
“Si vemos el patrón de especialización de las exportaciones de América Latina a China es muy enfocado en productos primarios, materias primas y eso se está acentuando incluso en esta nueva era”, apuntó Salazar-Xirinachs. Señaló que más allá del comercio, sería necesario atraer inversiones, particularmente de China, para establecer una mayor cooperación tecnológica.







