Alonso Urrutia
Ciudad de México. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dio un nuevo revés al Instituto Nacional Electoral al revocar la parte central de los cambios al reglamento de elecciones mediante el cual se pretendía agilizar los resultados de la elección presidencial para desactivar posibles conflictos en torno a ella. Para los magistrados, la pretensión del INE implicaba el riesgo de la manipulación de los paquetes electorales en detrimento de la certeza del escrutinio y cómputo.
El INE había aprobado que la noche de la elección, en primera instancia se abrieran todos los paquetes electorales, de las 3 elecciones federales -presidencial, senado y diputados- y además de las locales -gobernador, alcaldes y diputados locales, según fuera la entidad- a efecto de reubicar las boletas que se hubieran depositado indebidamente en urnas equivocadas. Esto le permitiría concentrar ordenadamente todas las boletas, corregir errores y le ayudaría acelerar el cierre del cómputo presidencial para efectos del Programa de Resultados Electorales Preliminares y del conteo rápido.
El PAN, Morena y Movimiento Ciudadano impugnaron la reforma por considerar que esto rebasaba las disposiciones de ley electoral, abría la puerta a la manipulación de boletas, restaba certeza a esta etapa clave del proceso al abrirse todas las urnas e implicaba un doble escrutinio.
Y aunque el proyecto venía a favor de la reforma porque favorecía contar con la información de la elección presidencial ágilmente, para la mayoría de los magistrados, alteraba las disposiciones de la ley electoral. La magistrada presidenta, Janine Otálora dijo que la celeridad de esta etapa de la elección puede generar sospechas a esta etapa fundamental por lo que no se puede sacrificar certeza por la reducción de tiempos, aunque es reconocible la intención de ofrecer resultados “que permita evitar especulaciones o declaraciones adelantadas”.





