Israel López Monsivais

El 15 de agosto de 2004 el ex presidente Hugo Chávez Frías cumplió con la petición de activar la revocación de mandato en Venezuela. Se le interrogó al pueblo venezolano sobre la continuidad del proyecto encabezado por el comandante Chávez. Contestaron a la pregunta: “¿Está usted de acuerdo con dejar sin efecto el mandato popular otorgado mediante elecciones democráticas legítimas al ciudadano Hugo Rafael Chávez Frías como presidente de la República Bolivariana de Venezuela para actual periodo presidencial?”.

Al respecto conviene explicar que la revocación de mandato se encuentra consagrada en la vigente Constitución venezolana promulgada en 1999, mecanismo de democracia participativa. Fue una de las propuestas centrales de Hugo Chávez en su primera campaña electoral. Impulsar la revocación de mandato solucionó la crisis política entre 2002 y 2004.

Cabe señalar que la oposición intentó desplazar a Chávez del poder con operaciones institucionales y no institucionales: impulsó, promovió y participó en movilizaciones masivas; apoyó (con el beneplácito e intervención de Estados Unidos) el fallido golpe de Estado en abril de 2002 y recolectó las firmas para convocar un referendo consultivo.

Con respecto a este último punto en 2003 los partidos de oposición recolectaron 3.4 millones de solicitudes para la aceleración de la revocación de mandato, la autoridad electoral validó 2.4 millones. La respuesta “No” ocupó el primer lugar obteniendo 59 por ciento con 5,800,629 votos.

Como se ve, los resultados le otorgaron mayor legitimidad al comandante Chávez para continuar en su cargo.

Acudí a este caso para ejemplificar cómo funciona la democracia participativa al implementar la revocación de mandato en un contexto latinoamericano. Con todo y lo anterior quiero destacar la iniciativa presentada en este sentido por la plataforma política Ganemos en San Luis Potosí.

Acompañados de organizaciones civiles, activistas y ciudadanos entregaron el documento el pasado 19 de octubre en la oficialía de partes del Congreso local de SLP, la iniciativa fue acompañada por 5034 firmas de ciudadanos que la respaldan. Desgraciadamente el sistema político mexicano es muy rígido, no se puede llamar a elecciones anticipadas o es muy complicado remover a nuestros representantes de su cargo.

La crisis política en la que está sumida la partidocracia exige un mecanismo que permita evaluarlos y revocarlos en caso de perder el apoyo popular. Lastimosamente la 61 legislatura de SLP no está a la altura. Difícilmente impulsarán temas como la revocación de mandato. Existen varias iniciativas similares –congeladas en comisiones– sobre el mismo tema que podrían conjuntarse en un mismo dictamen y operar para que la reforma constitucional esté aprobada antes de que entreguen su curul.

Aguijón: ¿Hasta dónde llegará la voracidad de los diputados locales? En días recientes este diario difundió en su cápsula informativa los gastos que se realizan para café, golosinas, botanas, etcétera. Por otro lado, Televisa San Luis publicó un reportaje sobre los daños que le han causado a los vehículos que fueron comprados recientemente. Idea equivocada de utilizar los bienes y el recurso público como patrimonio personal.

Twitter: @francotiradort1

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