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Valladolid. El cineasta mexicano Arturo Ripstein y la actriz española Marisa Paredes mostraron hoy su buena sintonía en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), donde reciben la Espiga de Honor por una carrera que los ha reunido en varios proyectos.

“Ver a Marisa transformarse en el personaje imaginado era formidable porque iba muchísimo más allá de lo que yo suponía que podía hacerse”, explicó Ripstein, que ha dirigido a Paredes en Profundo carmesí (1996) y El coronel no tiene quien le escriba (1999), adaptación de la novela homónima de Gabriel García Márquez.

“El talento y la elegancia son dones de los dioses del cine. Ver a Marisa en mi mundito hacer lo que ella hace era una experiencia deliciosa”, añadió el mexicano, de 73 años.

“Eso jamás me lo ha dicho a mí, estoy encantada de la vida. Nunca me lo dijo después de una secuencia”, bromeó Paredes, de 71. Ambos se conocían antes del rodaje de Profundo carmesí, pero la actriz reconoce que para ella Ripstein era una “incógnita” como director. “Un hombre que hace casi todo en plano-secuencia exige muchísima concentración, muchísima dedicación, muchísima entrega (…) O te entregas a él como si fuera un amor puro y duro, o Arturo te puede matar. A mí me ha matado varias veces”, contó la intérprete madrileña. “Pero resucitabas muy rápidamente”, respondió él.

Para Ripstein, que conoció a Luis Buñuel pero no fue su asistente -en contra de lo que se cree-, hay dos factores fundamentales en su carrera. Uno es la buena suerte, que “hay que saber conducir, hay que saber por donde camina”. “El otro es la contumacia, es seguir adelante no importa qué, no importa cómo, todo al final de cuentas se justifica, incluso si te pasaste de presupuesto”.

“Creo que el único secreto es trabajar con rigor y con directores que sepan realmente qué pueden sacar de ti y que en ese misterio que es una película te descubran cosas que tú misma ignoras de ti, de tu forma de trabajar, de tu forma de ver la vida”, apuntó por su parte Paredes.

Ambos coincidieron en que no hay película fácil y en que todas las que han hecho los han puesto a prueba. “El mayor reto es siempre el primero y el último (…) La dificultad existe siempre, siempre hay la duda, el misterio”, afirmó Paredes.

“Concuerdo, sin duda, todos los proyectos son siempre un misterio, si tienes de tu lado la buena suerte, sale adelante. El mismo empuje, entusiasmo y ganas están siempre”, dijo Ripstein.

El director mexicano recordó también como llegó a sus manos la adaptación de la novela de Gabriel García Márquez.

Había trabajado en 1965 con el escritor colombiano, coautor del guión de su primera película, Tiempo de morir. Treinta años después, García Marquez le preguntó: “¿Te acuerdas de que entonces me pediste hacer El coronel no tiene quien le escriba?” Según Ripstein, él nunca le pidió eso, porque entonces los derechos los tenía otro director, pero el Nobel de Literatura se inventó esa leyenda y él le dijo que sí. A partir de ahí estuvieron dos años y medio batallando por los derechos con la agente literaria española Carmen Balcells, “que era muy singular”.

El Premio Nobel puso varias condiciones: que el guión lo escribiese Paz Alicia Garciadiego, esposa y guionista habitual de Ripstein, que el coronel no fuese el actor Ignacio López Tarso, y no tener nada que ver con la película ni el rodaje. Quería verla cuando estuviese terminada, como un espectador, y así lo hizo.

En las adaptaciones “o le quitas el respeto al autor o no es tu adaptación”, insistió Ripstein, que ha intentado sin éxito adaptar varias novelas de otro premio Nobel, el peruano Mario Vargas Llosa.

“Me ha gustado muchísimo el mundo de Vargas Llosa, creo que es el mejor escritor en español que hay, con mucho”.

A Paredes, diva de Pedro Almodóvar en cintas como La flor de mi secreto, se le preguntó también por el director español. “Lo que me gusta de la estética (de Almodóvar) es su valentía, su capacidad de mezclar estilos, su propia estética. Es única e indiscutible”.

La actriz celebró además que se “tenga en cuenta el cine de las mujeres” en la Seminci, donde la mitad de las películas a concurso en sección oficial están hechas por directoras. Respecto a las acusaciones de abuso contra el productor estadunidense Harvey Weinstein, no sabe si en España podrían salir a la luz casos similares. “Me parece que el problema es cuando mucha gente es consciente de eso y sólo cuando las cosas se destapan se dice: ‘sí, yo lo sabía’. Eso es lo que es terrible, la hipocresía”.

Sobre el tema del día en España, la intervención del Gobierno de la autonomía catalana por el desafío independentista, la actriz prefirió no hablar. “Hay demasiadas palabras, yo no voy a poner más palabras”.

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