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Brasilia. La suspendida presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dijo este jueves que pedirá “justicia” y defenderá “la democracia” en el alegato que hará ante el Senado por el juicio de destitución que dejó su mandato al borde del abismo.

A siete días del inicio de la fase final del proceso que la suspendió como paso previo a sacarla del poder, según indican todos los sondeos en el Senado, Rousseff afirmó que está convencida de su lucha y que no puede darse el lujo de pensar en escenarios hipotéticos de derrota.

“Espero del Senado justicia. En el Senado voy a argumentar, no solo en favor de la democracia, del respeto al voto directo del pueblo brasileño, si no también a argumentar a favor de la justicia”, dijo en un encuentro con corresponsales extranjeros.

La primera mujer en llegar a la presidencia de Brasil, de 68 años, está acusada de haber violado la Constitución al autorizar gastos sin la aprobación del Congreso y de manipular las cuentas públicas, lo que le valió la apertura del impeachment por un Parlamento muy adverso a su gobierno.

Rousseff, que enfrentó la dictadura militar (1964-1985) militando en una guerrilla marxista, sostiene que es víctima de un golpe parlamentario encabezado por su vicepresidente Michel Temer, quien actúa como jefe de Estado interino y gobernará hasta fin del 2018 si sentencian a su ex aliada.

Figura clave en los 13 años y medio del proyecto izquierdista del Partido de los Trabajadores, la mandataria reconoce algunos errores en su gestión y promete que si escapa a su juicio de destitución convocará a un plebiscito para que la ciudadanía decida si hay que adelantar elecciones.

“Solo hay una forma de juzgar a un presidente: una elección directa”, cerró Rousseff, quien fue relegida en 2014 con más de 54 millones de votos.

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