Juan Pablo Duch

El encuentro con el presidente Vladimir Putin en San Petersburgo que mantuvo este miércoles el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, un día después de reunirse en Oslo con el mandatario ucranio, Volodymir Zelensky, y representantes de sus aliados europeos, a juicio de analistas, poco puede aportar para despejar el camino hacia un arreglo político del conflicto armado que desangra a Rusia y Ucrania.

Y lo único que podría salir de esta reunión, después de que Witkoff entregó al titular del Kremlin “documentos con propuestas para poner fin a la guerra”, consensuados con Zelensky y los europeos, es que Moscú –como era previsible– haya aceptado reanudar las negociaciones con Kiev y la mediación de Washington.

Así lo hizo saber Yuri Ushakov, asesor de Putin en materia de política exterior y seguridad, al término del encuentro: “El presidente (Putin) informó al señor Witkoff que, en principio, estamos dispuestos a reanudar las negociaciones tripartitas (Rusia, Ucrania y Estados Unidos) en torno al 10 de noviembre sobre el asunto más importante: la creación de un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania al término del conflicto”.

Ciertamente, llamó la atención de los observadores que Ushakov hablará de una disposición “en principio” y que se refiriera a un eventual pacto de seguridad “al término del conflicto”.

En declaraciones a la prensa, Ushakov dijo que Witkoff detalló “algunos nuevos enfoques de los europeos y de Kiev, aunque son de poca utilidad para una solución negociada”. Con otras palabras, el asesor reiteró lo que adelantó ayer (martes) el canciller Serguei Lavrov: Rusia estaría de acuerdo en reanudar negociaciones, pero sin hacer “ninguna concesión ni política ni territorial”, es decir, quiere la paz pero bajo sus condiciones.

El mandatario ucranio, Volodymir Zelensky, en una entrevista a la cadena estadunidense Fox News dijo que estaría dispuesto a “congelar” la actual línea del frente de guerra, sin que ello signifique –coinciden quienes sigue de cerca la política ucrania– que va a aceptar la pérdida definitiva de lo que considera “territorios ocupados” y mucho menos de la parte que Rusia reclama como suya sin haberla conquistado.

“En este momento debemos ‘congelar’ (las posiciones de ambos ejércitos), creo que es una forma real para poner fin a esta guerra”, indicó.

“Estamos hablando de un alto el fuego o de ‘congelar y parar’, como denominó el presidente Trump la necesidad de detener las muertes. Por supuesto, esto es lo mínimo que necesitamos de Rusia hoy. Después, desde luego, acudiremos al presidente (Trump) y a los (aliados) europeos y pediremos garantías de seguridad”, agregó Zelensky y, tras repetir que Ucrania está dispuesta a negociar en cualquier formato, pidió: “Pero, por favor, no hablen de nosotros sin nosotros”.

El mandatario ucranio se refería a la posibilidad de que, durante la cumbre del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, según sus siglas en inglés) en la ciudad china de Shenzhen el 18 y 19 de noviembre próximos, se celebre la cumbre que el Kremlin promueve entre Putin, Trump y, el líder chino, Xi Jinping, si los tres logran ponerse de acuerdo en qué temas a tratar.

“Nuestros amigos chinos, anfitriones de la cumbre de la APEC, ya la están preparando. Y si las circunstancias son favorables, sin duda, incluirán esta reunión en el programa de eventos de Shenzhen”, dijo Ushakov a la televisión rusa y, tras afirmar que presidentes “confirmaron su disposición”, aclaró: “Ahora es necesario que todos los líderes estén al mismo tiempo y en el mismo lugar”.

Como suele ser habitual, las conversaciones de Putin y Witkoff transcurrieron a puerta cerrada y la parte protocolaria abierta, que transmitió la televisión pública rusa, se limitó al intercambio de lisonjas entre el mandatario ruso y el emisario de Trump; el primero, elogiando el interés del presidente estadunidense por “contribuir a la paz” y la labor de la primera dama, Melania Trump, en favor de los niños y el segundo, agradeciendo que Rusia pusiera en libertad “sin pedir nada a cambio” al ciudadano estadunidense, Stephen Hubbard, de 75 años, quien estaba cumpliendo condena como “mercenario” por haber combatido del lado ucranio.

La reunión de este miércoles en el Palacio de Constantino, residencia oficial de Putin en San Petersburgo, sirvió de escenario para sacar a relucir el acuerdo de los presidentes para suministrar diésel ruso a Estados Unidos.

Al margen de que es insuficiente para paliar la escasez del combustible cuyo precio se disparó por la guerra que Trump inició contra Irán, la Casa Blanca presenta el acuerdo con el Kremlin como poco menos que la solución para los granjeros, camioneros y otros estadunidenses dependientes del ahora carísimo diésel.

En síntesis, el encuentro de Putin y Witkoff se inscribió en una escenografía de sonrisas y grandes planes que –en opinión del politólogo ruso Kiril Rogov, sólo busca ayudar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a tratar de enmendar el deterioro de su imagen de cara a las urnas el 3 de noviembre siguiente, en que puede perder la mayoría en las dos Cámaras del Congreso.

Visto así, considera el experto, sólo a partir de mediados de noviembre se podrá tener una idea de cuál será la política postelectoral de Washington hacia Rusia y Ucrania en los meses siguientes.

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