Juan Pablo Duch

Rusia condenó este sábado la “agresión armada” de Estados Unidos contra Venezuela, la cual “causa una profunda preocupación”, y calificó la sustracción ilegal del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, de “violación inaceptable de la soberanía de un Estado independiente”.

Conforme llegaban a la capital rusa las noticias desde Caracas, Rusia reaccionó de inmediato mediante una primera declaración de su ministerio de Relaciones Exteriores: “Esta mañana, Estados Unidos cometió una agresión armada contra Venezuela. Esto provoca una profunda preocupación y condena”, señala la cancillería.

“Los pretextos –continúa– que se aducen para justificar tal acción son infundados. La animosidad ideológica se impuso sobre el pragmatismo y la disposición a construir relaciones de confianza y previsibilidad”.

Indica que, en la situación que se está gestando, “es importante, ante todo, evitar una mayor escalada y buscar una solución mediante el diálogo; quienes tengan quejas respecto a otros, deben intentar resolver sus discrepancias a través del diálogo”.

Propone: “estamos dispuestos a apoyarlos en esto”.

También reafirma la solidaridad rusa con el pueblo venezolano y “nuestro respaldo al rumbo bolivariano, dirigido a proteger los intereses nacionales y la soberanía del país”.

Rusia, en el párrafo final del documento de la cancillería, “apoya la declaración de las autoridades venezolanas y los líderes de los países de América Latina sobre la convocatoria urgente de una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas)”.

Poco después, cuando aún no estaba claro que había pasado con Maduro y su esposa, el ministerio de Relaciones Exteriores emitió una segunda declaración más breve que expresaba su “extrema preocupación” y exigía “aclarar de inmediato” si era cierto que habían sido “sacados por la fuerza” de Venezuela como “consecuencia de la agresión estadunidense”.

La cancillería rusa dice que, “si este tipo de acciones realmente tuvieron lugar, constituyen una violación inaceptable de la soberanía de un Estado independiente, cuyo respeto es un principio clave del Derecho Internacional”.

Antes de que el presidente Donald Trump confirmara que Maduro y su esposa eran llevados en un buque de guerra estadunidense hacia Estados Unidos, donde una corte les imputará cargos por “narcotráfico y terrorismo”, el ministerio de Relaciones Exteriores emitió un tercer comunicado: “Exhortamos de manera decidida a las autoridades estadunidenses reconsiderar su postura y dejar en libertad al presidente legalmente elegido de un país soberano y a su mujer”.

Subrayó que “es indispensable crear condiciones para solucionar cualquier problema que haya entre Estados Unidos y Venezuela a través del diálogo”.

Asimismo, Serguei Lavrov, jefe de la diplomacia rusa, habló por teléfono con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien según algunas fuentes se encuentra en Rusia, para expresar “la firme solidaridad con el pueblo venezolano frente a la agresión armada”, de acuerdo con un comunicado de la cancillería rusa.

“Durante la conversación, se manifestó la disposición mutua a seguir fortaleciendo la asociación estratégica integral entre Rusia y Venezuela”, asevera el ministerio de Relaciones Exteriores ruso, pero no menciona que el país latinoamericano haya solicitado ayuda militar con base en el Acuerdo de Asociación Estratégica y Cooperación Integrales, firmado el año pasado.

Al comentar en redes sociales los hechos en Venezuela, Dimitri Medvediev, ex presidente de Rusia y actual secretario adjunto de su Consejo de Seguridad, señaló que la “protección fiable” de un Estado sólo puede garantizarse si tiene arsenal nuclear, por lo cual instó a todos los países a “fortalecer al máximo sus fuerzas armadas”.

Según él, únicamente de esa manera podrán evitar que unos “ricos audaces” alteren su orden constitucional “para quedarse con su petróleo o cualquier otro aspecto de su riqueza nacional”.

Dijo que el ataque contra Venezuela “es una brutal operación militar en un país independiente que no representaba ninguna amenaza contra Estados Unidos, un excelente ejemplo de sus políticas en favor de la paz”.

Medvediev ironizó: “En una palabra, otro paso brillante (de Trump) para merecer el premio Nobel de la Paz”.

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