Juan Pablo Duch
Rusia no tiene planes de atacar un país de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), afirmó este jueves el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, a la vez que acusó a Occidente de practicar una política hostil hacia Moscú.
En su rueda de prensa diaria, Peskov rechazó que esos supuestos planes hayan sido –de acuerdo con lo publicado en el Wall Street Journal y otros medios de comunicación estadunidenses– el motivo del viaje a la capital rusa, el martes anterior, del jefe de la CIA (siglas en inglés de la Agencia Central de Inteligencia), John Radcliffe.
“En estos momentos se publican muchas historias para asustar como esa. Por supuesto, nada tiene que ver con la realidad ni con las intenciones de la Federación Rusa”, aclaró Peskov.
Señaló que Rusia hace frente a “una política muy hostil de los países europeos” y, añadió, “los que son agresivos son precisamente los europeos, y quien diga lo contrario, tergiversa los hechos y difunde bulos en la prensa”.
Peskov dijo también no tener conocimiento sobre una posible reanudación en septiembre de las negociaciones de paz con Ucrania, como adelantó el titular de la Oficina de la Presidencia ucrania, Kyrylo Budanov.
“A día de hoy no se dispone de ninguna información sobre planes concretos o fechas para celebrar una próxima ronda de negociaciones. Al mismo tiempo, los contactos a nivel de trabajo, desde luego, continúan con los estadunidenses”, explicó.
Según el vocero del Kremlin, Rusia hubiera preferido “lograr sus objetivos (en Ucrania) por medios pacíficos, pero ya que es imposible hacerlo, se ve obligada a continuar su operación especial militar para garantizar su seguridad y sus intereses”.
En ese contexto, un emisario del Vaticano, el arzobispo Paul Richard Gallagher, que ejerce el cargo de secretario para las relaciones con los Estados y las organizaciones internacionales, se reunió este mismo jueves en Moscú con Yuri Ushakov, asesor de la presidencia rusa para política exterior y defensa, dos días después de mantener un encuentro con el canciller Serguei Lavrov.
La visita de cuatro días de Gallagher, más allá de que el Vaticano se pronuncia abiertamente en favor de la paz en Ucrania, transcurre sin que se proporcionen detalles de sus conversaciones con funcionarios rusos, por lo cual no es posible saber si trajo una propuesta propia de alto el fuego o, de alguna manera, su misión consiste en sondear el terreno sobre la viabilidad del plan que están diseñando Ucrania, Estados Unidos y Europa.
Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio a entender que el viaje de Radcliffe se inscribió en los “esfuerzos por detener la guerra en Ucrania”, es poco probable, en opinión de analistas, que el jefe de la CIA, al no ser recibido por el presidente Putin, haya tratado el plan de paz con su interlocutor ruso, Serguei Naryzhkin, director del SVR (siglas en ruso del Servicio de Inteligencia Exterior).
En cierta medida, considera el experto Yuri Fiodorov, la cancelación del encuentro en el Kremlin fue toda una afrenta no sólo a Radcliffe, sino también a quien lo envió a Moscú, el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, toda vez que Putin sí se reunió con el anterior director de la CIA, William Burns, tres meses antes de lanzar la “operación especial militar”.
El propio Naryzhkin, admitió este jueves, en breves declaraciones a la agencia noticiosa oficial TASS, que el martes habló con el jefe de la CIA de “asuntos delicados” que corresponden a los titulares de las agencias de espionaje de todos los países.
“Es parte de nuestro trabajo, y cada semana tengo reuniones, sean telemáticas o presenciales, con colegas de prácticamente todo el mundo, pero los asuntos delicados que tratamos, por razones obvias, quedan entre nosotros”, se disculpó Naryzhkin al negarse a revelar de qué hablaron.
GB y Francia están jugando con fuego: Zajarova
De su lado, la vocera del ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, en su rueda de prensa semanal, indicó este jueves que los países que suministran armas a Ucrania, en alusión en primer término a Gran Bretaña y Francia, “están jugando con fuego”.
Advirtió: “Quienes en Occidente toman y llevan a efecto estas decisiones (de armas a Ucrania) deben saber que están jugando con fuego. Las consecuencias podrían ser totalmente impredecibles, incluso para ellos mismos”.
En particular, agregó, “ya hemos dicho en varias ocasiones que la respuesta a los ataques ucranios con armas británicas contra territorio ruso puede ser cualquier instalación o equipo de Gran Bretaña en Ucrania o en otros lugares”.
Zajarova denunció que Gran Bretaña y Francia participan de forma directa en los ataques que lanza Ucrania contra el interior de Rusia.
“Es evidente que, al ceder las funciones de ensamblaje (de drones y misiles) a los ucranios, Londres y París desesperadamente intentan eludir su responsabilidad por los ataques en territorio ruso. No lo conseguirán. Ustedes, sea en Londres, París, Berlín o cualquier otra capital, son directamente responsables de participar en los ataques terroristas (de Ucrania)”, subrayó.
Dijo que, “al incitar y exacerbar la crisis ucrania”, los líderes de Alemania, Gran Bretaña y Francia “desempeñan un papel destructivo”. De acuerdo con ella, “mientras Alemania sueña con crear el ejército más poderoso de Europa, Gran Bretaña y Francia anuncian medidas para transferir tecnología militar a (el presidente de Ucrania, Volodymir) Zelensky”.
La diplomática recordó que Londres entregó la documentación tecnológica para ensamblar misiles SCALP/Storm Shadow en talleres ucranios y París proporciona, desde hace un año, sistemas de guiado y otros componentes para los misiles Flamingo, de fabricación ucrania.





