Juan Pablo Duch
Las negociaciones trilaterales –Rusia, Ucrania y Estados Unidos– comenzaron este viernes en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, en medio de un riguroso hermetismo, aunque por la composición de las delegaciones se puede entrever que las conversaciones se centrarán en cuestiones esencialmente técnicas, como podría ser reanudar el canje de prisioneros de guerra.
Encabezados por Rustem Umerov, secretario del consejo de seguridad y defensa de Ucrania, e Igor Kostiukov, director de inteligencia militar de Rusia, los grupos de negociadores –según las autoridades emiratíes– terminarán de exponer este sábado sus planteamientos a Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados del presidente estadunidense, Donald Trump, el principal impulsor de este encuentro.
En la madrugada del viernes, en torno a las 04:15 de la mañana, al término de la reunión de tres horas y media que mantuvo el presidente ruso, Vladimir Putin, con Witkoff y Kushner, el asesor de Política Exterior y Defensa de la presidencia de Rusia, Yuri Ushakov, dejó bien claro la posición del Kremlin: “Mientras no se resuelva la cuestión territorial con base en los entendimientos de Anchorage (Alaska) no podrá hablarse de negociar un arreglo político” y Moscú, “seguirá alcanzando las metas que se fijó en su operación militar especial por la vía militar”.
Desde que Putin y Trump se reunieron en Alaska, en agosto de 2025, los portavoces oficiales rusos, al referirse a Estados Unidos en el contexto de las negociaciones con Ucrania, mencionan siempre unos “entendimientos de Anchorage” que hasta el momento nadie se ha tomado la molestia de explicar en qué consisten.
Este mismo viernes, los reporteros de la fuente le preguntaron al vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, qué tenía en cuenta Ushakov al hablar de los “entendimientos de Anchorage”. Respondió: “Nosotros, desde luego, no queremos hablar en detalle de los planteamientos que se están discutiendo. Y por eso qué se entiende precisamente por la fórmula ‘entendimientos de Anchorage’ no puedo decírselo y no lo haré”.
En cambio, Peskov remarcó: “Las tropas ucranias deben abandonar el territorio del Donbás (la parte que aún no controla Rusia en Donietsk y Lugansk), deben irse de ahí. Esta es una condición muy importante”.
Con esta línea con estrecho margen de maniobra, Kostiukov llegó a Abu Dhabi para exigir lo que el presidente Vladimir Putin planteó esta madrugada en Moscú a Witkoff y Kushner.
En particular: que Ucrania le entregue a Rusia la totalidad de las regiones de Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia que al día de hoy ocupa parcialmente; que la comunidad internacional las reconozca como parte legítima de Rusia, igual que Crimea, anexionada en 2014; que Ucrania se desarme y renuncie a ingresar en la alianza noratlántica, y un largo etcétera de exigencias, inasumibles mientras no se produzca una debacle ucrania en los campos de batalla.
Por eso, consideran los observadores pesimistas, es poco probable que prospere la propuesta que, de acuerdo con una filtración al Financial Times, quiere hacer Ucrania a Rusia en Abu Dabi, con el respaldo de Estados Unidos, en el sentido de declarar una tregua temporal a los bombardeos de infraestructuras energéticas en Ucrania a cambio de no atacar refinerías ni petroleros rusos.
En general, no pocos analistas consideran que esta reunión en Abu Dabi concluirá con resultados modestos. Por mencionar sólo uno, el politólogo Aleksandr Morozov, desde su exilio en Praga, cree que Rusia aceptó mandar una delegación a la capital emiratí para no enfadar a Trump, mientras continúa los bombardeos de las infraestructuras energéticas de Ucrania, tema especialmente sensible cuando su población civil se queda sin electricidad, agua ni calefacción con temperaturas que rondan menos 15 grados.
De modo paralelo, Steve Witkoff y Kiril Dmitriev, asesor de inversiones extranjeras y proyectos económicos del Kremlin, se reunieron para hablar de las perspectivas de una eventual cooperación económica cuando termine la guerra.





