San Cristóbal de Las Casas, Chis. El teólogo y filósofo brasileño Leonardo Boff opinó que “el próximo santo de la Iglesia Latinoamericana” será el extinto obispo de San Cristóbal de Las Casas, Samuel Ruiz García.
Dijo que la visita del papa Francisco a la tumba del obispo en la catedral de San Cristóbal, el pasado 15 de febrero, “fue una reparación necesaria y una anticipación de su beatificación, porque para el pueblo es un santo y basta con declararlo por el bien que ha hecho a toda esa corriente, por rescatar el valor de las culturas indígenas, con sus valores que fueron despreciados”.
Añadió que tal visita, “reinvindica su trabajo y se hace justicia, porque él (Ruiz García) fue injustamente perseguido, incomprendido, y no rompió con Roma; sufrió mucho pero mantuvo la fidelidad de paz y nunca abandonó a los indígenas y sus derechos”.
Ahora, aseveró, “el Papa viene y reconoce eso; que no es sólo un reconocimiento, sino una reparación de algo malo que fue hecho por la iglesia institucional romana, que cuando él utilizaba las lenguas indígenas, el argumento de Roma era: ‘no se ve el carácter romano de la liturgia por tanto no tiene derecho’, pero romano es de Roma, no es de Chiapas”.
En entrevista con reporteros, Boff discurrió sobre el tema: “Que el Papa venga, se ponga de rodillas, rece y conceda licencia para que se celebren las liturgias en las lenguas originarias, es elevar, dar razón fundamental a Samuel Ruiz y abrir la iglesia a la inculturación”.
Para mí, remarcó, “fue una alegría inmensa cuando el Papa vino a visitar la tumba de Samuel Ruiz” que “ha sabido amar” las culturas indígenas. “Ha tenido un lado, el lado de los indígenas y también supo mediar conflictos con gran sentido de equilibrio, de justicia; siempre estaba guardando el derecho a la justicia, el del humillado”.
Boff llegó a esta ciudad para dictar la conferencia “Proteger la tierra y cuidar la vida”, en las instalaciones del Centro indígena de Capacitación Integral (Cideci)-Universidad de la Tierra Chiapas, que dirige Raymundo Sánchez Barraza, ex integrante de la desaparecido Comisión Nacional de Intermediación (Conai).
Antes de su exposición, ante unas mil personas, dijo a reporteros que el llamado Tatik (padre), fallecido el 24 de enero de 2011, fue “justamente perseguido por Roma y otros, pero tenía una profunda tranquilidad, nunca respondía con rencor ni palabras duras, sino que tenía un amor entrañable hacia las culturas indígenas y a los indígenas como personas; fundamentalmente, el intento de rescatar la sabiduría de las abuelas, los abuelos; rescatar biológicamente a los pueblos que fueron diezmados por la colonización y hacerlos referencia para otra visión de la tierra, la naturaleza, ya que estamos en una gran crisis ecológica mundial y necesitamos alternativas”.
Expuso que los indígenas “nos presentan una forma de vivir, la relación con la naturaleza, que es extremamente actual y urgente, sintiéndose parte de ella, cuidándola, respetándola y garantizando la sostenibilidad desde la capacidad de que ella continúa y pueda reproducirse y nosotros ser los guardianes; ellos lo ven con naturalidad, pero nosotros los occidentales hemos utilizado el puño para dominar y no la mano extendida para la caricia esencial”.
Entonces, abundó, “hay que revisitarlos, darles visibilidad, aprender de ellos. Hay una colaboración y ya que todo está abierto hoy, superar prejuicios que teníamos y ver que ellos, de facto, de hecho, tienen tradiciones sabias, no solamente para ellos con su identidad; sabias para la entera humanidad, porque estamos confusos, ciegos, no sabemos hacia dónde vamos y ellos saben. El camino de rescatar la tierra, como madre tierra buena, pedirle perdón, cuidarla; si entramos en el bosque pedirle licencia, si cortamos un árbol lo hacemos con todo cuidado y plantamos otro. Esa actitud es la que va a salvar a la tierra y ellos la tienen con naturalidad”.





