Jorge Torres
El doctor Juan Mario Solís Delgadillo, investigador de la Facultad de Derecho de la UASLP, experto en temas de seguridad, señaló que San Luis Potosí sí es un estado violento, pero no está a niveles de otras entidades en materia de inseguridad, pues está en la media nacional de incidencia delictiva y en algunos delitos incluso está por debajo, pero esto no quiere decir que las autoridades no deben poner atención a una situación que se ha venido arrastrando de un tiempo para acá.
“Tampoco se trata de poner paños de agua fría a una situación que evidentemente en las últimas semanas nos está solicitando cada vez más y más atención. ¿Es un estado violento?, sí, es un estado violento”, dijo el investigador, quien consideró que las autoridades estatales deben tomar medidas “más audaces y eficaces” en este tema.
Agregó que estas medidas “audaces” tendrán un costo, y se tienen que asumir las consecuencias de esos costos; obviamente desde un punto de vista académico, profesional y ciudadano señaló que a él no le gustaría que fueran medidas de “mano dura”, porque estas políticas lo único que hacen es empeorar los problemas.
Falta de “estatalidad”
El investigador señaló que el tema de la inseguridad no es tan lineal, como sociedad muchas veces apuntamos causas que no son tales, son más bien consecuencias, “nos hemos empeñado mucho en asumir que este tema es parte de la pobreza, de la desigualdad, del desempleo y la realidad es que esas cosas son consecuencias más que causas, tiene que ver mucho con el cambio en la matriz de valores, eso no significa que los valores hayan desaparecido, los valores son los mismos, simplemente la matriz ha cambiado de paradigma, ha cambiado del ‘ser y deber ser’ al ‘querer y tener ser’. Entonces a partir de ahí es donde se tiene que plantear cuáles son las verdaderas causas, algunas que más o menos hemos señalado es que tiene que ver mucho con la proliferación de los mercados ilegales, y la falta de estatalidad, asumiendo la estatalidad como las capacidades del Estado para cumplir la parte del trabajo que le corresponde, entonces son esas tres cuestiones de la inseguridad”.
Pensar en una “batalla” es el primer error
Solís Delgadillo indicó que es error considerar que se está en una batalla contra la delincuencia, pues no se puede pensar en la lógica de “los buenos contra los malos”, y quien define los buenos de los malos es la misma sociedad, la cual da criterios de veracidad a algunos conceptos, el principal aquí es violencia. “Cuando pregunto si la violencia es buena o mala por lo general me contestan que es mala, pero en el fondo la violencia no es buena ni mala, la violencia es buena o mala en función de los criterios de veracidad que nosotros le damos, en ese sentido lo que está ocurriendo en este momento en nuestra ciudad lo vemos condenable porque son conductas que se alejan a lo que nosotros hemos pactado que es ‘la buena vida’, que es de respeto a todos los que nos rodean”, señaló.
Agregó que el Estado de Derecho es un discurso que no es creíble, cuando las reglas del juego no son creíbles la propia sociedad se inventa reglas paralelas que les parecen mejores, entonces se vive en “una lógica de ilegalidades” que son propicias para la corrupción, por lo cual dijo que esto no es un tema solamente de políticos, por supuesto que los políticos han hecho muy poco, pero también los políticos no son de Marte, son el reflejo de una sociedad que es así, que le parece lo más normal del mundo la corrupción y la ilegalidad, “es como ir a comprar productos piratas y no va a pasar nada, saltarte las reglas y no pasará nada. Somos víctimas y cómplices”.
Tiene que haber una visión más regional
El académico consideró que hay “un pasillo” de entidades en donde la violencia es un “no problema”, estos estados son Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Puebla y Tlaxcala, en donde a pesar de tener algunos delitos en general son estados pacíficos, en estos el Estado de Derecho de respeta más, los mercados ilegales son menores, esto debido a que hay más capacidad y presencia estatal, no en cuanto a más policías, sino que las reglas del juego son las que son y funcionan. En contraste hay estados en donde la violencia es muy grande.
“Aquí lo importante es ver que en los estados en donde la violencia es un no problema seguimos empecinados en asumir que la solución debe de ser una política homogénea cuando no todos los territorios requieren la misma medicina, todo esto de una policía única, de un código penal único, habla precisamente del desconocimiento de localidades que no necesitan de eso para dejar de ser violentas, nuestra propuesta es que tenemos que comprender el territorio local para que las respuestas sean a partir de la dinámica local”.
Aún hay tiempo, siempre lo hay
Señaló que San Luis Potosí no se ha caracterizado por ser un estado tranquilo en los últimos años, explicó que una tasa de 10 homicidios por cada 100 mil habitantes es lo que la Organización Mundial de la Salud considera lo “aún tolerable”, encima de 10 homicidios se está hablando de una “epidemia de muerte”. En ese sentido, San Luis Potosí está en una tasa de alrededor de 16 homicidios por cada 100 mil habitantes, por lo cual su violencia se puede considerar “epidémica”.
A pesar de ello dijo que hay tiempo para cambiar las políticas en materia de seguridad, “siempre hay tiempo, incluso cuando el agua está al cuello”.
Mencionó que un caso es Ciudad Juárez, un caso exitoso, en donde se logró disminuir la violencia, incluso cuando se pensaba que ya no había tiempo, “entonces la cosa es tener audacia para tomar las mejores decisiones, las cuales deben estar orientadas a bajar la inseguridad viendo este problema desde su transversalidad”, concluyó.





