Fabiola Palapa Quijas
En la obra Sardinas, el dramaturgo y director Zeze Figueroa Ramos plantea que cualquier migración es una búsqueda o intento de dejar atrás lo que duele para ir hacia una vida más digna de sueños cumplidos; la puesta en escena se estrena el 24 de septiembre en el teatro Benito Juárez.
A cargo de la compañía Casa Gris, la pieza habla de lo que vemos todos los días en México y en el mundo: el desplazamiento, la migración y el desarraigo. El origen, cuenta Figueroa en entrevista, se remonta a 2017, cuando leyó una nota de la BBC que lo dejó marcado.
“Estaba en otro proyecto en el que también hablábamos de migración, pero cuando leí esta nota quedé muy impactado por la contraposición de circunstancias. Era el video de un bote de migrantes que llegaba a las playas de Cádiz, en España, a plena luz del día. Mientras turistas tomaban el Sol, nadaban y convivían con su familia, el grupo que acababa de tocar tierra no podía festejar: lo primero que hacía era correr, huir, esconderse. Esa contraposición se me quedó muy presente en la cabeza”, recordó el también actor.
De esa imagen nació Sardinas, sobre un banco de peces, un cardumen que avanza en la misma dirección por instinto de supervivencia. “Lo relacioné mucho con ese pez y con el ‘auto sardina’, en el que mientras más gente quepa, mejor y más barato será”.
Figueroa aclaró que la propuesta escénica no busca retratar una ruta migratoria específica, como la de Centroamérica hacia Estados Unidos. Su mirada es más amplia. “Me interesaba poner un punto de observación en el tránsito, sin una especificidad. El simple hecho de estar en tránsito en busca de una mejor vida, una vida digna, donde uno pueda desarrollarse mejor”.
Esa travesía también se ve influida por lo que se deja atrás: las familias, el envío de dinero, la espera, y por una inspiración literaria que le dio forma poética: el libro ilustrado Emigrantes, del australiano Shaun Tan, que narra la migración desde un punto de vista fantástico, donde el recién llegado no comprende el idioma ni las reglas, y todo se puebla de criaturas extrañas.
El dramaturgo construyó la obra como un gran viaje interminable, una ensoñación. “Vemos a estos tres personajes que entran a un sueño y de pronto a otro y luego a otro. Es como un gran ciclo en el que busco plantear este gran tránsito”, comentó.
Por eso la pieza no tiene diálogos, ni un grito. “La premisa fue que no hubiera uso de voz. Busco que cualquier persona de cualquier nacionalidad, lenguaje o edad, tenga la oportunidad de vivirlo a diferentes niveles de experiencia, pero que tenga un acercamiento a este acontecimiento tan importante y tan decisivo en la vida de las personas”, señaló el director.
El lenguaje en el montaje es el cuerpo, el sonido y el espacio. Sardinas se mueve entre el teatro físico, la danza y el teatro de objetos. Los intérpretes –dos actores y una actriz, incluido Figueroa– generan códigos que se alejan de la realidad pero son claros. Con sus cuerpos construyen y destruyen una casa mientras suena un acordeón en vivo; se transforman con máscaras de sardina que les permiten entrar en esa lógica onírica.
“Un poco la idea del sonambulismo es vernos en un estado en el cual podemos leer que están durmiendo, pero en realidad van entrando a otro lugar, a otro espacio de ensoñación. No se logra distinguir en qué momento están despiertos o están soñando”, detalló.
La obra es el segundo proyecto escénico de la compañía Casa Gris, que se fundó en 2023 con la misión de que cada obra surja de una búsqueda artística discursiva personal y que trabaje desde la interdisciplina.
Para Figueroa, abordar el tema de la migración en el país es inevitable. “Haciendo un ejercicio de conciencia, tenemos personas dentro de nuestros núcleos familiares o de amigos que se han ido a Estados Unidos en busca de una vida más digna, y siempre hemos estado muy ligados al tránsito”, reflexiona.
Sardinas se presenta los días 24, 25 y 27 de septiembre con funciones jueves y viernes a las 20 horas y domingo a las 18 horas en el teatro Benito Juárez (Villalongín 15, colonia Cuauhtémoc). En noviembre, el montaje se escenificará en la Muestra Nacional de Teatro en Querétaro.







