Estambul/Metz. En medio de la crisis diplomática desatada entre Holanda y Turquía, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, advirtió hoy que Holanda “pagará” por no haber permitido que sus ministros celebrasen un mitin en Rotterdam a favor de la reforma presidencialista que se votará en referendo en abril.
“Pagarán por ello”, dijo Erdogan durante una entrega de premios en Estambul. Según Erdogan, Turquía no hizo todavía lo necesario. El presidente calificó de “indecente” el comportamiento de las autoridades holandesas. “No quedará sin respuesta”, aseguró. Según Erdogan, Occidente es “islamófobo” y ha mostrado su verdadera cara.
El presidente agradeció además al Gobierno francés el haber permitido comparecer en la ciudad de Metz al ministro de Exteriores turco, Mevlüt Cavusoglu, a quien Holanda no permitió aterrizar el sábado para hablar ante sus compatriotas en Rotterdam. Desde Francia, Cavusoglu exigió hoy disculpas al Gobierno holandés.
“Por supuesto que adoptaremos medidas, adoptaremos medidas de gran alcance y tras ello Holanda tendrá que disculparse con Turquía”, dijo Cavusoglu ante la prensa en Metz. “Mientras Holanda no se disculpe, seguiremos adelante con esas medidas”, dijo el ministro, que no especificó de qué medidas se trata. Cavusoglu participó en un acto electoral organizado por la Unión de Demócratas Europeos Turcos, un lobby cercano al partido de Erdogan, Justicia y Desarrollo (AKP).
Varios políticos franceses de derechas criticaron a las autoridades por permitir la celebración del acto electoral, alegando que Francia debería haberlo evitado, siguiendo el ejemplo de Alemania y Holanda.
“¿Por qué deberíamos tolerar conversaciones en nuestro territorio que otras democracias rechazan? No a una campaña electoral turca en Francia”, escribió en Twitter la líder del partido ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen.
Sin embargo, el ministro de Exteriores galo, Jean Marc Ayrault, pidió tranquilidad y dijo que no había motivos para prohibir el mitin en Metz.
Tras no dejar aterrizar a Cavusoglu, el Gobierno holandés tampoco permitió el sábado realizar el mitin en Rotterdam a la ministra de Familia, Fatma Betül Sayan Kaya, quien se desplazó hasta allí por tierra desde Alemania tras lo ocurrido con Cavusoglu.
El objetivo de ambos era recabar el apoyo de sus compatriotas para la reforma constitucional que se votará en referéndum el 16 de abril en Turquía y que, de aprobarse, otorgará más poderes al presidente, Erdogan.
El Gobierno holandés había aceptado inicialmente que Cavusoglu hablase ante un grupo de invitados en el consulado pero tras ello hubo un llamamiento masivo a los turcos para que participasen en el acto.
Eso, unido a las amenazas de Cavusoglu de aplicar sanciones económicas y políticas, llevaron a que el Ejecutivo holandés impidiese el acto del ministro alegando motivos de seguridad. Más tarde, la Policía bloqueó el vehículo de Kaya y evitó que hablase ante la multitud que se había congregado en Rotterdam. La ministra fue declarada “persona non grata” y se le instó a abandonar el país, tras lo cual la política permitió que su coche fuese escoltado por la Policía a Alemania.
Desde allí voló de regreso a Turquía, donde condenó lo ocurrido en Rotterdam y calificó de “grosero y duro” el trato que recibió de las autoridades holandesas y acusó a las fuerzas de seguridad de ese país de haber atacado con caballos y perros a ciudadanos turcos. Según la agencia holandesa ANP, la Policía arrestó a varios manifestantes turcos que reaccionaron con violencia a la expulsión de la ministra y atacaron a los agentes con piedras.
El primer ministro turco, Binali Yildirim, prometió hoy a primera hora responder con “duras medidas” a lo ocurrido. Este tipo de cosas ayudan a Turquía a descubrir quien son sus “verdaderos amigos”, subrayó el primer ministro, quien pidió calma a los turcos que viven en el extranjero. Tras lo ocurrido con Cavusoglu, Erdogan calificó el sábado al Gobierno holandés de “nazi”. “Son tan asustadizos, tan temerosos. Son vestigios de los nazis, son fascistas”, afirmó el presidente.
Días atrás, varios ministros intentaron realizar mítines a favor de la reforma presidencialista turca en Alemania, donde hay una importante comunidad turca. Sin embargo, las autoridades locales impidieron esas comparecencias. Erdogan también acusó a Alemania de llevar a cabo “prácticas nazis”, lo que dañó gravemente las relaciones entre ambos países. La polémica empieza a alcanzar a otros países europeos. En Suecia, el propietario de un local en el que tenía previsto celebrar un acto un político del AKP canceló el encuentro, aunque en la capital del país se celebró sin problemas otro mitin. “Tenemos libertad de expresión en Suecia y todos tienen derecho a dar discursos y reunirse”, dijo un portavoz del Ministerio de Exteriores sueco.
El primer ministro danés, Lars Løkke Rasmussen, pidió hoy a Yildirim que posponga una visita que tenía prevista para la próxima semana a Dinamarca. “En circunstancias normales sería un placer saludar al primer ministro Yildirum. Pero tras los recientes ataques de Turquía a Holanda el encuentro no puede celebrarse fuera de ese contexto”, dijo la oficina de Rasmussen. Por eso, el mandatario danés propuso a su homólogo posponer el viaje. Según la prensa, Yildirim también tenía previsto participar en actos con ciudadanos turcos en Dinamarca durante su visita.





