En los últimos 15 meses, la cartera de inversiones de estas instituciones y particulares se dobló, hasta alcanzar los cinco billones de dólares, según el informe.
Los fondos de pensiones y las compañías de seguros son los sectores que más siguen esta tendencia, un signo de que invertir en energías contaminantes se considera ahora un riesgo financiero.
Las universidades, las fundaciones y las oenegés fueron las primeras en desinvertir en energías fósiles, seguidas por los inversores institucionales y los particulares, indica el informe, una tendencia reforzada desde el acuerdo de París de diciembre de 2015 para limitar el aumento de la temperatura global a +2ºC. Grandes compañías aseguradoras como la alemana Allianz o la holandesa Aegon ya han anunciado su intención de dejar de invertir en energía fósil.
En paralelo, la inversión en energías limpias alcanzó un récord en 2015 con 329 mil millones de dólares.





