• Maru Campos, ¿exonerada?
  • ¿Embajada por Jáuregui?

Carlos Fernández-Vega

Con tal de zafarse de su innegable cuan ilegal beneplácito para que agentes de la CIA (y otras dependencia de la Casa Blanca) operen libremente en el estado que dice “gobernar” (y con ello –supone– librará cualquier acusación formal por traición a la patria), la panista Maru Campos está dispuesta a pasar a cuchillo a todo aquel que hasta hace poco llamaba “amigo”, entre los que hasta ahora destaca el ex fiscal general de Chihuahua y su primer secretario general de Gobierno, César Jáuregui (sustituido por el priísta Santiago de la Peña Grajeda), hoy preso en penal federal. Pero el catálogo de esas “amistades” no es infinito, por lo que tarde que temprano a La Gringa se le acabarán las piezas “sacrificables” e irremediablemente terminará en la cárcel, a menos, claro está, que cruce la frontera norte en busca de protección por los servicios prestados.

Ante tal panorama, la casta panista (con los indecentes Vicente Fox, Felipe Calderón, Jorge Romero, Roberto Gil Zuarth, Ricardo Anaya y demás pandilleros blanquiazules) ¿reforzará su campaña propagandística “YoConMaru”, iniciada en abril pasado? Ello, porque, ¡cuidado, ratas!, a estas alturas igual La Gringa se los lleva entre las patas. Recuérdese que una de las caras visibles del cártel inmobiliario, quien presume ser “dirigente” nacional del PAN, ofreció “respaldo total a nuestra gobernadora; se meten con ella porque hace la chamba que no hace el gobierno federal” (léase aplaude la operación ilegal de agentes estadunidenses en territorio mexicano). Y de pilón coreaba: “Lo que intentan hacer contra ella es una persecución política”. ¡Ole!

Y ante las versiones siempre igual de creativas que de mentirosas de Carlos Loret de Mola y onanista mafia centavera que lo acompaña (“hubo un gran pacto entre la presidenta Sheinbaum y Maru Campos: la cabeza de César Jáuregui a cambio de una embajada para la chihuahuense”, con impunidad garantizada), la mandataria subrayó: “Para decirlo con absoluta claridad, la justicia está por encima incluso de la política, y nosotros no hacemos pactos políticos con la justicia; imagínense: ponerse de acuerdo con un gobernador para ver a quién metes a la cárcel o qué, pues no; pero ya ven que lo saca (publica) uno y, ¡zas!, vienen toda la comentocracia, la chismocracia, el periodismo de chisme, el periodismo de ficción”.

Y a Maru Campos, que tanto presumió el “desmantelamiento” de un narcolaboratorio con la ilegal intervención de dos agentes de la CIA, la presidenta Sheinbaum le envió un atento recordatorio: “Primero, no desmantelaron ningún ( narco) laboratorio; segundo, no tiene atribuciones una fiscalía estatal para desmantelar un laboratorio; solamente la Fiscalía General de la República tiene esas atribuciones, además de que no lo hicieron: sencillamente fueron, lo vieron y se regresaron” y en el camino murieron junto con dos funcionarios del gobierno de Chihuahua”. Y por si quedara duda, la mandataria subrayó: “Hay notas que dicen hoy que yo ‘exoneré’ a la gobernadora; no es mi papel; no depende de mí exonerar a una persona o a otra; es una decisión de la fiscalía y de la investigación, ni siquiera una decisión personal de la fiscal, sino de la propia investigación”.

La Gringa, pues, pende de un hilo, por lo que nada mal haría la justicia mexicana en reservar una bella habitación en alguna de las prisiones mexicanas para que Maru Campos cómodamente se instale una buena temporada. ¡Y a gozar las visitas de sus amigos de la CIA!

Las rebanadas del pastel

Por su enorme alcance y beneficio social, el IMSS es una de las instituciones públicas más relevantes y necesarias del país. Durante años (del régimen priísta a secas al prianista con sus 36 años al hilo de destrozos) la exprimieron, la desvalijaron y la subrogaron a los “amigos” del gobierno en turno, mercantilizando uno de los derechos humanos fundamentales: la salud. La mafia de los medicamentos (más la interna, sindicato incluido) se hinchó los bolsillos –a costillas del erario y de los padecimientos de muchos mexicanos– por la brutal corrupción imperante, instituida entonces como política de Estado. La saquearon, pues, y para reflotarla el esfuerzo ha sido enorme. Entonces, no la dejen caer: la responsabilidad es compartida: gobierno y trabajadores, quienes exigen sean satisfechas sus demandas, legítimas a todas luces. Y en esa corresponsabilidad se incluye la desburocratización, más eficiencia y, desde luego, mejoría del ingreso y condiciones laborales, sin olvidar el abasto puntual de medicamentos. Esfuerzo conjunto, pues. Casi 23 millones trabajadores afiliados y sus familias dependen de ello.

X: @cafevega

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