Arturo Huerta González

Hay que recordar que Salinas de Gortari cuando gobernó el país, dijo que la política económica que instrumentaba era la única. Defendió, al igual que Margaret Thatcher, la política de más mercado y menos Estado, la austeridad fiscal, el libre comercio, la estabilidad del tipo de cambio, la desregulación del sector financiero, y ello nos llevó a la crisis de diciembre de 1994. Lo contradictorio es que esta política continúa hasta la actualidad a pesar de las crisis económicas recurrentes y del contexto de estancamiento que ha generado, debido a que responde a los intereses del sector hegemónico que es el financiero y a las empresas internacionales. A pesar de ello las autoridades del presente gobierno dicen que la política económica no va a cambiar.

El gobierno defiende la política que instrumenta señalando que no es neoliberal, que ha reducido la pobreza, la miseria extrema y que se incrementaron los salarios mínimos. Si bien se ha mejorado la participación de las remuneraciones en el ingreso nacional, no impulsó la dinámica económica debido a que el mayor poder adquisitivo incrementó la demanda, pero se canalizó a importaciones como consecuencia de la apertura comercial y el dólar barato, y de ahí que no generó efectos multiplicadores internos a favor de la producción industrial y agrícola, así como mayor generación de empleo formal. Lo que no ha dicho el gobierno es que la política social instrumentada se financió a costa de la reducción de la inversión pública, que en el tercer trimestre de 2025 tuvo una caída de 22.8%, lo que actúa contra el crecimiento del sector productivo y la generación de empleo formal que en el 2025 fue solo de 278,697 registrados en el IMSS, lo cual es insuficiente, debido  a que se incorporan más de un millón de jóvenes anualmente al mercado laboral, por lo que están desempleados o subempleados en la economía informal, sin salario asegurado y ninguna prestación laboral. Al no crecer la economía, como la generación de empleo formal, no se sustentará la reducción de la pobreza señalada por los gobiernos de la 4 “T”. La pobreza no se combate con políticas sociales, sino con generación de empleo formal bien remunerado, lo que no acontece.

La economía nacional está cada vez con mayores problemas. De 2018 al 2024 creció al 0.8% promedio anual, menos que los sexenios anteriores y en 2025 crecerá alrededor del 0.3% y no hay perspectivas de que el presente sexenio vaya a revertir la tendencia decreciente configurada por la política económica predominante que actúa en detrimento de la producción nacional, del empleo y del crecimiento económico. La Bolsa Mexicana de Valores, del 2 de enero del 2025 al 16 de enero de 2026 trae un crecimiento de 34.6%, pero en un contexto donde la economía no crece la especulación es insostenible, por lo que caerá la Bolsa y se devaluará el peso.

La política económica neoliberal predominante -de recortes presupuestales encaminados a evitar déficit fiscal y mayor deuda pública, junto a las altas tasas de interés, el dólar barato (peso fuerte) y el libre comercio, donde la mayoría de los productos provenientes de los países del T-MEC están exentos de aranceles- no puede mantenerse, pues está contrayendo la inversión pública y privada, la generación de empleo y lleva a que la producción nacional sea desplazada por importaciones. Los productores nacionales se descapitalizan, se sobre endeudan y caen en insolvencia, lo que desestabilizará al sector bancario.

Ello está aumentando el descontento de amplios sectores que cuestionan la política que los afecta. Los problemas económicos, políticos y sociales no resueltos, generados por la política económica, terminarán en crisis.

Toda crisis debe replantear y modificar la política económica que la generó y el problema es que, a pesar de las crisis económicas recurrentes, continúa la misma política, dado el poder económico-político de los sectores que se favorecen de ella, pero eso tiene sus límites. Los crecientes problemas cambiarán la correlación de fuerzas. Los afectados, tales como los productores de granos básicos, los transportistas y muchos otros, se están movilizando y demandando que la política responda a las necesidades de las mayorías, y que no continúe favoreciendo al sector financiero, a las importaciones y a las empresas transnacionales. Tal descontento será mayor cuando la crisis se manifieste, pues ya no habrá apoyo internacional, dados los propios problemas que enfrentan muchas economías.

Algunos tomadores de decisiones han dicho que las propuestas de economistas críticos para encarar los problemas que el país enfrenta (reducción drástica de la tasa de interés, incremento del gasto público para impulsar el mercado interno y la sustitución de importaciones, así como regular el movimiento de mercancías y capitales, como al sector bancario financiero), serían desastrosas, muy malas, incrementarían el desempleo y que son preferibles las políticas actuales de libre mercado. Hay que señalar que las políticas neoliberales nos han llevado a que la economía no crezca y a crisis frecuentes, por lo que las políticas que se deben instrumentar para recuperar el crecimiento son las que estuvieron presentes en México desde fines de los años treinta del siglo pasado hasta 1981, donde crecimos al 6.4% promedio anual.

El gobierno no puede decir que su primer objetivo estratégico es mantener el tratado comercial con EU y Canadá, que, si bien aumentó el comercio, este es controlado por empresas transnacionales, nos ha llevado a tener menos industria, menos producción de granos básicos, menos empleos formales, así como a depender de los vaivenes de la economía y del gobierno estadunidense.

El principal objetivo del gobierno debe ser la instrumentación de políticas monetaria, fiscal, cambiaria y crediticia que se encaminen a impulsar la industria, la agricultura, el empleo, así como reducir el déficit de comercio exterior y la dependencia de la entrada de capitales, para generar mejores condiciones endógenas de acumulación y crecimiento.

ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975

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