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El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) puso en pausa la compra de almacenes para retener a migrantes mientras la agencia examina todos los contratos que se firmaron cuando la ex secretaria, Kristi Noem, era titular de la dependencia, de acuerdo con un alto funcionario.
La revisión se produce pocos días después de que el nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, fue juramentado al frente de una dependencia que se vio envuelta en varias controversias mientras Noem estaba al frente, aunque también desempeñó un papel fundamental en la agenda de deportaciones a gran escala del presidente Donald Trump.
El funcionario habló bajo condición de anonimato debido a que no estaba autorizado a discutir públicamente el asunto. NBC News fue el primero en informar sobre la suspensión de la compra de almacenes. El funcionario señaló que también se revisan las compras de almacenes que ya se habían concretado.
Al ser consultado sobre los informes de la suspensión de adquisiciones, el Departamento de Seguridad Nacional señaló en un comunicado que “como ocurre con cualquier transición, estamos revisando las políticas y propuestas de la agencia”.
La agencia también destacó que, durante su audiencia de confirmación, Mullin señaló que quería “trabajar con líderes comunitarios” y “ser buenos socios”.
Mullin heredó un plan de 38 mil 300 millones de dólares para aumentar la capacidad a 92 mil camas mediante la adquisición de ocho centros de detención de gran escala, capaces de albergar entre 7 mil y 10 mil migrantes cada uno, así como 16 centros regionales de procesamiento de menor tamaño.
El plan se gestó durante el mandato de Noem, pero no tardó en encontrar una intensa oposición en todo el país por parte de residentes y comunidades que están en contra de la presencia de instalaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) en sus vecindarios.





