Reuters y Afp

Washington. El Senado de Estados Unidos confirmó el martes a Kevin Warsh para un mandato de 14 años como gobernador de la Reserva Federal, lo que supone un paso importante hacia su sucesión de Jerome Powell como próximo presidente del banco central estadunidense.

La votación fue de 51-45, con un único demócrata, John Fetterman, quien emitió su voto con la mayoría republicana.

El Senado estadunidense inició el proceso de confirmación del mandato simultáneo de cuatro años de Warsh como presidente de la Fed, celebrando tan pronto como el miércoles una denominada votación de clausura que iniciará la cuenta atrás para su aprobación en el cargo de liderazgo. El mandato de Powell como presidente finaliza el viernes.

Abogado, financiero y ex gobernador de la Fed, Warsh —de 56 años y originario de Nueva York— ya había ocupado ese cargo, pero dejó su puesto anticipadamente en 2011 por diferencias con las políticas del banco central.

Warsh regresa a la Fed en momentos en que la institución enfrenta presiones sin precedentes por parte del presidente Donald Trump, quien criticó duramente a Powell por no bajar las tasas de interés con rapidez.

La inflación anual de Estados Unidos en abril se ubica en 3.8 por ciento, su nivel más alto desde 2023.

El nuevo gobernador se ha mostrado favorable a reducir los tipos de interés, pese a que el aumento de los precios ha superado el objetivo a largo plazo de inflación de la Fed de 2 por ciento. El mercado laboral también ha dado señales de debilidad.

De “halcón” a alineado con Trump

Entre 2006 y 2011, Warsh, graduado de Stanford y de Harvard, estuvo en la Junta de Gobernadores de la Fed. En ese momento, era reconocido como un duro crítico de la inflación.

Ahora ocupará la vacante que deja Stephen Miran, un aliado de Trump nombrado gobernador en septiembre para completar el periodo de Adriana Kugler, quien renunció.

En su primer paso por la Fed, cuando el banco central respondía a la crisis financiera de 2008, Warsh fue un puente de comunicación entre los responsables de la política monetaria y los mercados financieros, pese a su creciente escepticismo por las decisiones de la Reserva.

Renunció como gobernador de la Fed en 2011, años antes del fin de su periodo en 2018. Al momento de su salida, Warsh era visto como un “halcón”, término que describe a los altos funcionarios que se inclinan por precios estables e inflación baja.

Por lo general, esto se logra al favorecer políticas monetarias más estrictas y tipos de interés más altos.

Sin embargo, con los años asumió una postura más crítica hacia la Fed y posiciones más alineadas con Trump y su administración.

En un discurso el año pasado, aseguró que la Fed se alejó de su misión hacia ámbitos políticos en los que no tiene experiencia. La acusó de frenar un mayor crecimiento de la economía estadunidense.

Warsh afirma que planea un “cambio de régimen” en la Fed, lo que incluye estrechar la coordinación con el Departamento del Tesoro y el gobierno de Trump en materia de políticas no monetarias, así como encaminarla hacia un balance más reducido, lo que, según él, debería permitir una tasa de política monetaria más baja.

Trump busca el control

Los esfuerzos sin precedentes de Trump por ejercer control sobre la Fed incluyen el intento de destituir a la gobernadora del organismo Lisa Cook, en un caso que ahora se encuentra ante la Corte Suprema de Estados Unidos, y el apoyo a una investigación del Departamento de Justicia sobre la gestión de Powell en la renovación de un edificio, que un juez federal dictaminó que era un pretexto para presionar a Powell a fin de que bajara las tasas o dimitiera.

El Departamento de Justicia archivó la investigación, pero su fiscal principal en Washington afirma que podría reabrirla.

Powell planea dar el paso inusual de permanecer como gobernador tras finalizar su mandato como presidente, en respuesta a la “serie de ataques legales contra la Fed que amenazan nuestra capacidad para llevar a cabo la política monetaria sin tener en cuenta factores políticos”.

La subida de los precios del petróleo desde el inicio de la guerra con Irán ha impulsado la inflación y reducido las expectativas de los inversionistas respecto a una baja de tasas este año. Actualmente, los mercados financieros valoran una probabilidad de uno entre tres de que se produzca una subida de tasas en diciembre.

El rango objetivo actual de la Fed para los costos de financiación a corto plazo es de 3.50 a 3.75 por ciento.

El presidente de la Fed tiene uno de los 12 votos del Comité Federal de Mercado Abierto, encargado de fijar las tasas de interés, y es una de las 19 voces en la mesa de decisión de política monetaria.

La próxima reunión de la Fed, probablemente la primera presidida por Warsh, está prevista para los días 16 y 17 de junio.

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