Ciudad de México.- Los acordes de la salsa y la cumbia sonaron por última vez a través del sonidero Sensación Caney, el cual se despidió de los conciertos, tras 26 años de llevar la música de manera ambulante.

Tema tras tema y acompañado por su familia, Eduardo Soto se alzó como uno de los más grandes en su género. Las masas reunidas en el campo de Beisbol de Los Reyes La Paz, Estado de México, se rindieron frente a él sabiendo que no lo volverían a ver otra vez así, tras un micrófono.

Ante más de cinco mil personas, Sensación Caney logró crear magia sonidera y hacer de este encuentro otra vez algo digno de ser parte de la historia. Con este adiós, Soto abraza también la llegada de las nuevas generaciones de sonideros.

La noche tuvo de todo, incluso alguien llevó un pastel con la cara del mítico logo de Marlon Brando de su aclamada película El Padrino, como también es conocido Eduardo Soto. La última velada de Sensación Caney cerró con la canción Gracias.

Un poco antes, sus invitados desbordaban pasión en las tornamesas e imponían sus propias condiciones buscando la calidez del abrazo de sus fans, regodeándose en los mensajes de saludos y en cada canción que lanzaban los altavoces, que de vez en cuando se estremecían por la pirotecnia.

La Conga, Sonorámico, Super Dengue y Siboney sonaron como esperaban los suyos, con nota sobresaliente sacando lo mejor de sí mismos.

Incluso gente como Sonido Pancho que llegó a tocar su música y sin su propio escenario recibió ovaciones, junto a los equipos de la nueva generación como Timbal, Juventud Latina, Manhattan, Rumba Caliente o Fascinación que literalmente tenían a toda la gente con una sonrisa en los labios.

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