Marlene Santos

Ciudad de México. “Volveré con nuevos bríos, fortalecido…”, dice Sergio Bueno, estratega del descendido equipo de Chiapas. Aunque admite sentirse “dolido, bajoneado y hasta amargado” por no haber logrado el objetivo de salvar la franquicia, asegura que le duele más por la gente de la entidad, por la plaza que pierde la Primera División, y por un grupo numeroso de personas que trabaja en torno al club.

Hay consecuencias ineludibles, “se pierde prestigio, imagen… recién terminado el partido dije que estaba pensando en el retiro. Es una posibilidad que no he definido, pero creo que no va con mi naturaleza. Siempre he buscado salir adelante, ser terco e insistente; es más probable que pronto esté de vuelta con nuevos bríos”, advierte.

Bueno habla del incidente ocurrido en octubre de 2016. Cuando los jugadores de Jaguares planeaban una protesta por la falta de pagos en el partido contra Atlas, Sergio Bueno logró sofocar el movimiento, lo que propició la salida de Egidio Arévalo. Inclusive, el capitán rojinegro Rafael Márquez lanzó insultos al técnico chiapaneco y lo llamó “cagón”.

“Mi postura en ese sentido jamás ha cambiado, por más que el evento aquel haya sido manipulado al grado de que crean que yo estaba tratando de evitar la consolidación de un movimiento de una Comisión del Jugador, ¡al contrario, siempre he sido un tipo que ha empujado!

“Encantado de la vida que Rafael Márquez lo haga, es más, ya se tardó”, exclamó, “no tendría que haber esperado prácticamente el retiro para asumir el liderazgo de una comisión o de un gremio que defienda los intereses del jugador”, concluyó.

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