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Damasco. Siria aseguró hoy que el acuerdo mediado por Rusia, Turquía e Irán no incluye el despliegue de fuerzas de paz de Naciones Unidas en las denominadas “zonas seguras”.
“La parte rusa subrayó que se desplegará policía militar pero no fuerzas de paz bajo supervisión de Naciones Unidas”, para monitorear la aplicación del acuerdo, indicó el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Walid al Moallem, en rueda de prensa en Damasco.
El acuerdo firmado en la capital kazaja de Astaná, contempla el establecimiento de puestos de control en las zonas seguras para facilitar el traslado de civiles no armados y el envío seguro de ayuda humanitaria.
Al Moallem reiteró que su país apoya el acuerdo pero abogó por tomar “duras” represalias ante cualquier violación de los acuerdos por parte de los insurgentes.
El ministro señaló además que todavía es muy pronto para pronosticar si el acuerdo tendrá éxito, pero señaló que confía en que grupos de milicianos como el Frente Fatah al Sham, vinculado a Al Qaeda, no entre en esas zonas de seguridad.
El acuerdo prevé el establecimiento de estas zonas en el noroeste, el norte, el centro y el sur del país árabe y señala que son una medida temporal que podría funcionar durante seis meses.
Rusia y Turquía han apoyado a partes enfrentadas en la guerra civil siria, que comenzó con manifestaciones pacíficas en marzo de 2011 contra el presidente Bashar al Assad.
No obstante, Moscú y Ankara han incrementado los esfuerzos para buscar una solución al conflicto tras mejorar sus relaciones bilaterales.
Por otra parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, hablará sobre Siria este miércoles en Washington con su par estadunidense, Rex Tillerson. Se abordará sobre todo la provisión de ayuda humanitaria y la búsqueda de una solución política al conflicto. En tanto, en el barrio de Barzeh, a las afueras de Damasco, comenzó la evacuación de combatientes rebeldes y sus familiares, informó el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos.
A la zona llegaron 22 autobuses, aunque sólo cuatro de ellos partieron hacia Idlib, uno de los bastiones de la oposición en la frontera con Turquía. Unos mil 500 combatientes rebeldes y sus familias abandonaran la zona, que lleva más de un mes asediada por las fuerzas de Al Assad.





