Fabiola Martínez
En la construcción de un sistema universal de salud, la actual administración alcanzará a formalizar la integración operativa de las instituciones para el intercambio de servicios (atención de pacientes) en casi todas las áreas clínicas. Quedará pendiente concretar la figura de un prestador único, afirmó el subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, Eduardo Clark.
Aunque el proyecto para tener un esquema único se ha planteado desde hace por lo menos tres décadas, no avanzó por falta de voluntad política, pero ahora, afirmó, con un mecanismo de compra consolidada a cargo de la Secretaría de Salud (Ssa) y una plataforma digital, es factible consolidar el acuerdo interinstitucional sobre las compensaciones económicas que se pagarán por los servicios otorgados desde el primer nivel de atención.
Así, los pacientes regresarán a las unidades públicas que en los pasados 30 años han sido remplazadas por consultorios adyacentes a farmacias, donde se resuelven enfermedades comunes, como gripe o infecciones gastrointestinales.
Clark es el encargado de avanzar en la creación del sistema único de salud, tarea que, dijo, retomó hace seis meses, luego de que desde los primeros días de la actual administración entró de emergencia a hacerse cargo de la compra consolidada de medicamentos, material de curación y auxiliares de diagnóstico.
Este será un nuevo intento para lograr la unificación de los servicios, aunque desde ahora el subsecretario advierte que es un proyecto que no se logrará en el corto plazo, sobre todo porque implica desvincular la atención médica de la condición laboral de los pacientes.
En entrevista con La Jornada, comentó que la fragmentación de la asistencia de salud es uno de los retos a enfrentar. Se requiere consenso político, financiero y económico. Es complejo y un proceso operativo de largo plazo.
De ahí que la meta para los siguientes cinco años es lograr la integración operativa, la cual es factible por la creación de IMSS- Bienestar, que aglutina a 24 estados de la República con los que antes se tenía que negociar de manera individual.
En esa integración estarán el IMSS, el Issste, los institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad, y los servicios médicos de Pemex y de las secretarías de la Defensa Nacional y Marina.
En el proyecto es fundamental el avance que han tenido las tecnologías de la información en las décadas recientes. Clark explicó que se pueden establecer reglas claras sobre el intercambio de servicios, los costos, la verificación de la vigencia de derechos de los pacientes y los mecanismos para el pago entre instituciones.
Subrayó que una diferencia fundamental en este nuevo intento de universalización del sistema sanitario es vital la voluntad política de la dirección del IMSS, porque antes el organismo tenía tarifas tan elevadas que para cualquier hospital estatal era preferible enviar a sus pacientes a algún servicio privado.
Apuntó que ahora habrá un modelo diferente, basado en atención, no en insumos utilizados. La compra consolidada es fundamental porque las instituciones adquieren las mismas claves al mismo precio.
Respecto a la saturación de clínicas y sobre todo de hospitales, que complicaría el intercambio, aseguró que existen áreas médicas con capacidad para recibir a más pacientes.
Puso de ejemplo las unidades rurales de IMSS-Bienestar, a las que podrían acudir maestros (derechohabientes del Issste), en lugar de realizar largos traslados para llegar a las clínicas que generalmente están en zonas urbanas.
Otro caso son los tratamientos de radioterapia para el control del cáncer. Se requieren aceleradores lineales, de los cuales hay suficientes, pero no en todas las instituciones y en algunos hospitales operan a un tercio de su capacidad. Estos pueden entrar en el intercambio, afirmó.
“Sin temor a equivocarme, hay muchos servicios que se pueden descolmar con la universalización, como son estudios de imagen, cirugías complejas y consultas médicas de alta especialidad.”
Clark señaló que entre otros retos del plan están los esquemas de referencia y contrarreferencia, que “deben ser lo suficientemente buenos para no saturar unidades y dejar vacías otras”.





