David Brooks

Nueva York. Donald Trump señaló este martes que la tasa de homicidio en Mexico justifica aún mas la necesidad de construir su muro fronterizo, mientras que en el Senado funcionarios de su gobierno justificaron la política de separación de niños ignorando más revelaciones sobre los abusos que sufrieron los menores de edad.

Trump tuiteó que “una de las razones por la que necesitamos Gran Seguridad Fronteriza es que la tasa de asesinatos de Mexico en 2017 se incrementó en 27% a 31 mil 174 personas… ¡un récord!”. Esto aparentemente después de ver las cifras en su favorito canal, Fox News.

Trump reiteró esta tarde que – contra los deseos de los líderesrepublicanos en el Congreso – esta dispuesto a “cerrar” el gobierno si el Congreso rehúsa financiar el muro (ya no ha mencionado que Mexico lo pagará) pues “la seguridad fronteriza es seguridad nacional”.

Mientras, altos funcionarios del gobierno de Trump defendieron la política de separación de familias, condenada universalmente. En una audiencia sobre el tema ante el Comité Judicial del Senado, Matthew Albence del servicio de inmigración (ICE), aseguró que las condiciones en los centros de detención familiares son semejantes a “campamentos de verano”, con todo tipo de actividades recreativas y atención a la salud.

Al senador se le preguntó si estaría dispuesto dejaría a su propio hijo en esos centros, Albence respondió: “Creo que no estamos sobre el punto…. estos individuos están ahí porque han violado una ley”.

Los funcionarios fueron cuestionados por el manejo caótico que hicieronprimero las separaciones y después la reunificación de las familias ordenada por un juez federal. Unos 711 niños de los mas de 2 mil 500 que fueron separados desde mayo aún están bajo custodia federal; 431 de ellos porque le gobierno deportó a sus padres.

El senador Dick Durbin, segundo en rango de la bancada democrata, declaró que “alguien en el gobierno necesita asumir la responsabilidad”, y “a nombre de los 711 niños perdidos… y la decencia común” exigió la renuncia “de la arquitecta de este desastre humanitario”, la secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen.

Más sorprendente fue la voz disonante del comandante Jonathan White del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos – un funcionario de carrera que ha trabajado bajo varias presidencias – quien declaró que “no hay duda de que la separación de niños de sus padres implica un potencial significativo para un daño sicológico traumático al niño”.

Cada día hay más revelaciones de abusos y condiciones peligrosas en albergues de menores de edad y centros de detención de familias. De hecho, el lunes la juez federal Dolly Gee ordenó al gobierno de Trump de dejar de administrar drogas sicotropicas a niños inmigrantes en albergues y centros de detención sin el consentimiento de sus padres o guardianes. Aunque oficiales insistieron que solo fueron administradas en emergencias, niños testificaron que fueron obligados a tomar píldoras cada día y que algunos fueron inyectados a la fuerza.

Se continúan documentando los daños sicológicos que sufrieron niños las ser separados e internados en albergues que se manifiestan tras ser devueltos a sus familias.

ProPublica hizo su investigación de una “red opaca” de estos albergues en Illinois

Mira aquí la investigación 

Agrupaciones de todo tipo – desde organizaciones nacionales y locales enfocadas en defensa de inmigrantes a iniciativas de voluntarios recién creadas – continúan organizando esfuerzos de apoyo para las familias reunificadas y/o para denunciar esta política en todo el país. Este martes arrancó una caravana de 30 “Abuelas responden” desde Nueva York y otros puntos del país que se juntaran en la frontera donde se sumarán también otros, incluyendo algunos los veteranos de guerra de Veterans Service Corps que participaron y ofrecieron seguridad a la gran movilización de defensa ambiental en tierras indigenas de Standing Rock hace un par de años.

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