Luis Ricardo Guerrero Romero
En realidad, no me había gustado mucho ese tipo de personas, él era un joven apuesto y con principios respetables, no obstante, había algo que no me simpatizó del todo. Cualquiera de mis amigas me podía decir que estaba dejando un partidazo, pero mis apreciaciones son diferentes. Así que tomé el celular y después de haber leído 18 mensajes en donde me juraba amor eterno, le respondí con el sticker de: “wey, ya”. Mensaje número 19: —¡te la bañas! Comprendí que aquel valeroso pretendiente había entendido, y que ahora era el inicio de divagar en el baño sobre lo que me gusta pensar.
Para muchas personas, el baño es un espacio que imita los oráculos, aunque la pitonisa y el receptor sea la misma persona. El baño, como vimos en el relato anterior puede ser también un sinónimo de algo que está sobrepasado, una expresión similar a: ¡te pasas! Pero, por qué el baño es así de poli significante. Pues, así como sabemos que baño es un espacio de higiene, también es una expresión que hace cambiar de un estado a otro, por ejemplo, el baño automotriz, o el baño de pintura que le hace falta a mi coche. El baño, como tantas otras acciones del hombre no siempre fue así.
El baño desde la antigüedad se relaciona con la juventud, de hecho, la ninfa Juventa (a quien se le relaciona con “el baño de Juventa”) bañaba para dar virilidad o bien para dar el paso a los jóvenes de una etapa a otra. Dicho sea de paso, es por ella que existe el concepto juventud. El baño ya sea de lodo, barro, aceite, semen, o cosa que sea inventada por la imaginación humana, es una idea de purificación, de acabar con algo. En muchas religiones existe el sentido de baño para lavar, sugerirse, bautizar; con el principio de rehacer.
Baño por otra parte tiene sentido de sanitario, de lavabo, además de regaderas, bañeras. Las hay también derivaciones como el uso del bañador, bañera. Por cierto, que la bañera es por antonomasia un contexto erótico o seductor, pues desde la antigüedad había dos tipos de baños: el frío, para la limpieza; y, el caliente, usado para las artes amatorias, incluso hoy, se sigue diciendo que para calmar el ansia concupiscible habrá de tomarse baños fríos.
El paso de baño concepto-ritual, a objeto tiene que ver con su origen. La voz helénica: βαλανειον (balaneion) es baño, lugar de bañarse, al latín pasó como: balneum (baño particular). La cosa se entiende mejor al saber que el sentido de pulcritud de los romanos antiguos era muy distinto, pues ellos para las duchas y limpiezas personales no tenían baño, sino termas. Las termas se componían de: concamerata sudatio (espacio para sudar), estufa, caldarium (baño caliente), frigidarium (baño frío), y diversas salas de masaje las cuales eran en su conjunto el balneum. Estamos describiendo baños de 82 por 170 metros, —para el Infonavit esto sería una broma.
La voz inglesa: water closet, el préstamo toilet, lavatory; corresponde al concepto de lavar o uso de agua para la limpieza ya sea del retrete o del cuerpo. En francés se puede empatar un poco mejor el sentido inicial griego: balaneion con baignoire, de donde surge: bagnere> bañere> bañera> baño. Incluso esa misma estructura la conserva el alemán: badewanne. Hay ejemplos de arte como: “En el baño” de Gerard Rosés, y “Mujer en el baño” Roy Lichtenstein. Hay también el reclamo: ¡No te la bañes!
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