- Salinas Pliego no ha pagado
- Maru Campos: juicio político
Carlos Fernández-Vega
El señor de los abonos chiquitos e intereses de agiotaje está doblemente “ofendido” y con el hígado estallado por dos situaciones concretas: a) la tremenda desnudada pública que le ha puesto el Servicio de Administración Tributaria (SAT) al documentar que apenas ha pagado 43 por ciento de su adeudo fiscal, por mucho que él diga “ya pagué todos los impuestos”, y b) por la invitación pública que ha hecho la presidenta Sheinbaum para que “no vean Tv Azteca”, dada la permanente cuan voluminosa difusión de noticias falsas, a lo que el magnate marca Fobaproa califica de “censura”, “violación de la libertad de expresión” y al “derecho a la información”, a sabiendas de que estas dos últimas no incluyen falacias, especialidad –no única, desde luego– de la televisora del Ajusco.
Sobre el cacareo que hace Ricardo Salinas Pliego (“ya pagué todos los impuestos; pídales a los del gobierno que le dejen de robar cobrándole impuestos, no sea pendejo”), la Secretaría de Hacienda detalló: “En cumplimiento de las resoluciones judiciales aplicables, un grupo empresarial (obviamente el del barón) se encuentra en proceso de hacer un pago al SAT por un monto total de 32 mil 132 millones 897 mil 658 pesos, durante el periodo 2026-2027. De dicha cantidad, a la fecha, ya fueron ingresados a la Tesorería de la Federación 13 mil 979 millones 904 mil 51 pesos. El resto de los pagos se lleva a cabo en parcialidades hasta julio de 2027”. Y ya en plan de “recomendación”, uno de los “caminos” marcados por el abonero dice así: “Sólo hay dos formas de tener en la vida: producir o robar”, y queda claro cuál ha sido su opción.
Al descubierto su falacia fiscal (una de tantas), Salinas Pliego se sintió “injuriado” por la citada invitación presidencial y ondeó la bandera de la “libertad de expresión”, pero siempre de un solo lado, el suyo, con un interminable inventario de noticias falsas y campaña sucias, lo que desde luego no permite el ejercicio de ese derecho. Obvio, el magnate tiene una forma muy particular de entenderlo, porque esa libertad es de ida y vuelta, sin mentiras. Es decir, cotidianamente usa sus redes sociales para referirse de la manera más abyecta a quienes disienten con él, pero se “ofende” si alguien se la regresa.
La historia de la televisión en México comienza y se desarrolla desde el poder público (de Miguel Alemán a Enrique Peña Nieto; “soy un soldado del PRI y del presidente”, presumía Emilio El Tigre Azcárraga) y siempre ligada al poder político, el que, a cambio de apoyo irrestricto, durante décadas le garantizó producir y transmitir todo tipo de telebasura y difundir campañas sucias contra los opositores. A cambio, sus dueños obtuvieron generosa cuan recurrente condonación de impuestos, multimillonarias pautas publicitarias, todo tipo de concesiones para otros “nichos de negocios” y, la joya de la corona, innumerables contratos del sector público, el mismo del que tanto reniegan “empresarios” como Salinas Pliego, quien en Tv Azteca sólo se subió al carro de esta historia y a lo que entendieron como “libertad de expresión” y “derecho a la información”. Sin embargo, “olvidó” que cambiaron las reglas del juego y ahora se dedica a llorar y a atacar por la pérdida de privilegios.
En otro orden , ahí está la gringa Maru, que ya no sabe cómo justificar que no asistirá a la Fiscalía General de la República (aunque días atrás dijo exactamente lo contrario) para comparecer ante la autoridad por la ilegal presencia y operación de agentes de la CIA (y de otras corporaciones estadunidenses) en territorio de Chihuahua. Y esta especie de pata salvaje (a cada paso que da, una cagada) permite adelantar que en lugar de librarla cada vez la coloca cada más cerca de la cárcel, sin olvidar lo más reciente, que no lo último: su subsecretario del sistema penitenciario de Chihuahua, Ricardo Fernández Acosta, está ligado al cártel de Sinaloa.
Por si hubiera duda, ayer la Cámara de Diputados recibió la solicitud de juicio político contra Maru Campos (suscrita por 11 diputados morenistas de Chihuahua) y una de sus histéricas defensoras, la panista balbuceante Kenia López Rabadán, presidenta de la mesa directiva, se vio en la penosa necesidad de informarlo. Y ya no hay vuelta de hoja.
Las rebanadas del pastel
Por cierto, la “apanicada” (Fox dixit) “gobernadora” se niega a presentarse, pero el otro ya se apersonó ante la autoridad. Ayer, Rubén Rocha, gobernador sinaloense con licencia, compareció ante la Fiscalía General de la República (sede Culiacán), donde respondió a los cuestionamientos realizados por una agente del Ministerio Público Federal.
Twitter: @cafevega





