Amalia Gaytán señaló que frustraciones por la falta de estabilidad, empleo o pareja pueden ser canalizadas hacia el feminismo y las mujeres en espacios digitales que reproducen discursos misóginos
Isaac Rosales | Astillero Informa
Las frustraciones que enfrentan algunos jóvenes ante la falta de estabilidad laboral, ingresos, expectativas de éxito o posibilidades de establecer una relación de pareja pueden convertirse en resentimiento y, en determinados espacios digitales, ser canalizadas contra las mujeres y el feminismo, explicó la socióloga Amalia Patricia Gaytán Sánchez.
Durante una entrevista con Julio Astillero en Astillero Informa, la profesora e investigadora sostuvo que el fenómeno de los llamados incels, hombres que se identifican como “célibes involuntarios”, no responde a una sola causa, sino a la combinación de factores sociales, culturales, familiares y digitales.
Gaytán explicó que algunos jóvenes atraviesan frustraciones porque el sistema no cumple las expectativas que se les presentan como parte de una vida exitosa.
“Cuando empiezas a tener una serie de insatisfacciones internas que son producto de frustraciones que vienen porque el sistema no te cumple esas promesas de una vida exitosa, de un trabajo estable, de un ingreso fijo, de una pareja ideal, ¿no? Entonces todos esos resentimientos van buscando culpables”, señaló.
En ese proceso, dijo, algunos jóvenes encuentran en comunidades digitales una explicación equivocada para sus dificultades y terminan responsabilizando al feminismo y a las mujeres por su falta de relaciones afectivas o sexuales.
La socióloga señaló que esta percepción parte de una deformación de los avances en materia de derechos de las mujeres. Explicó que algunos hombres interpretan la autonomía femenina, el derecho a una vida libre de violencia y la libertad para decidir sobre el propio cuerpo y las relaciones de pareja como restricciones a sus propias posibilidades de relacionarse.
“Cuando las mujeres garantizamos nuestros derechos, cuando hacemos efectivas las normas de igualdad, entonces nos convertimos en el enemigo de quienes consideran que deberíamos estar a disposición”, sostuvo.
Gaytán agregó que internet ha facilitado la conexión entre personas que comparten estas ideas y ha permitido que discursos misóginos encuentren comunidades donde son reforzados. Algunos de estos espacios, advirtió, son más radicales y pueden llegar a incitar a la violación, el asesinato y otras formas de violencia.
A este fenómeno se suma, según la investigadora, la falta de atención a los problemas de salud mental y de mecanismos de acompañamiento durante la adolescencia. Las escuelas, señaló, pueden convertirse en espacios donde se acumulan experiencias negativas como bullying, deserción escolar e intentos de suicidio sin que existan instancias suficientes para atenderlas.
“Hay muchísimos más problemas pendientes que se generan en las escuelas y que no tienen una solución. Y por eso vemos chicos peleándose a la salida de la escuela que a veces llegan a lastimarse muy seriamente”, afirmó.
Ante el crecimiento de estos discursos, Gaytán consideró insuficiente limitarse a prohibiciones legales. Planteó la necesidad de controlar contenidos que puedan afectar a menores, pero también de fortalecer las rutas de atención psicológica y de prevención desde las familias y las escuelas.
“Las leyes por sí solas no cambian la realidad”, advirtió, al señalar que las medidas legales deben acompañarse de mecanismos efectivos de aplicación y de atención a las necesidades psicológicas de los jóvenes.
La investigadora también subrayó que no existe una explicación equivalente para las mujeres que permita equiparar sociológicamente el fenómeno incel masculino con un supuesto movimiento de mujeres que odien o agredan a los hombres. A su juicio, el resentimiento puede presentarse individualmente en cualquier persona, pero la misoginia organizada en comunidades digitales tiene características específicas vinculadas con la construcción social de la masculinidad.
Gaytán Sánchez es profesora e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana y autora de Del piropo al desencanto. Un estudio sociológico, obra en la que estudió el acoso sexual en espacios públicos.
Publicado originalmente en Astillero Informa
Puede ver el contenido original aquí: “Todos esos resentimientos van buscando culpables”: Socióloga explica cómo un joven puede llegar al incelismo (por Isaac Rosales de Astillero Informa)







