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Aparte de entablar una amistad nacida de la pasión por la producción artística, Francisco Toledo (1940-2019) y Jan Hendrix (1949) también han compartido la misma galería. Ahora son protagonistas de una exposición conjunta en la que los paisajes del holandés realzan las piezas cerámicas de alta temperatura del oaxaqueño.
La muestra Toledo+Hendrix, organizada por la Galería de Arte Mexicano (GAM), comprende 18 obras del primero, de las cuales dos fueron realizadas en 2006, y las demás en 2015. Esas últimas fueron expuestas en el Museo de Arte Moderno en 2015. Muchas giran en torno al tema de la muerte. Hay 12 trabajos de Hendrix, en su mayoría recientes, entre dibujos preliminares, tapices, serigrafías, así como una pieza de su serie de polaroids consistente en 50 fotos intervenidas con pintura acrílica, fechada en 1976.
En la entrada de la galería cuelga Emmaus, una gran campana de bronce que Hendrix produjo en 2024 con un artesano español. Del artista oaxaqueño se incluye La campana de Toledo (2007), hecha de cerámica con carretes.
Esta exhibición surgió del deseo de la galería de mostrar obra de Hendrix, mientras la familia de Toledo también se acercó. “Finalmente, se decidió hacerla en conjunto dada la cercanía de ambos artistas con este espacio y por la amistad entre ellos”, apunta Juan Pérez Figueroa, subdirector de la GAM, con Rafael Iturbe, y nieto de Inés Amor, su directora histórica.
“No obstante la radical diferencia de sus obras (una volcada sobre el horizonte y la naturaleza, y la otra en el erotismo de los seres vivos y la cultura), Toledo y Hendrix forjaron una profunda amistad que estaba cimentada en la pasión por la producción artística”, escribe el investigador Cuauhtémoc Medina en su texto de sala. El holandés conoció por primera vez a Toledo hacia 1996, cuando el oaxaqueño llevó a su taller a Peter Bramsen, líder y director artístico del atelier Clot, Bramsen & George, el más taller de litografía antiguo y famoso en París, Francia.
“En ese primer encuentro, según recuerda Hendrix, Toledo permaneció callado a un lado, trabajando, como era su costumbre, una placa de cobre con imágenes de los libros sagrados mayas. Años más tarde, su amistad se afirmaría cuando Hendrix colaboró con el proyecto del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, y en la edición de la revista El Alcaraván. Esta fue una amistad que, literalmente, se hizo en torno a la pasión compartida por la gráfica”, afirma Medina.
Respecto de esta “radical diferencia”, el crítico de arte observa, en entrevista, que “debemos asimilar que la lógica por la cual los artistas son próximos ya no tiene que ver como en el siglo XX, por una proximidad de estilo. Además de que la noción de estilo es cada vez menos importante. A veces es precisamente por la complementariedad que involucra la diferencia”.
Para Medina, Hendrix ha sido “uno de los mayores maestros de la serigrafía del mundo. Avecindado en México ha sido durante más de medio siglo referente de cómo la serigrafía se puede extender y producirse de muchas formas. A partir de ello, Jan desarrolló investigaciones técnicas”.
Toledo, por su parte, “era, con mucha justicia, visto como un gran inventor, con capacidad y perfección de orden manual. El rango de posibilidades de la obra de Toledo es muy amplio, aunque siempre implicaba ese juego de inventar. En el ámbito de la cerámica era sorprendente lo que hizo al trasladar su espíritu gráfico a las piezas.
“Veo esto como algo sintomático de que lo que aproxima la obra de los artistas no es su parecido, sino la afinidad de búsquedas paralelas. Eso es cada vez más claro en el arte contemporáneo, donde las nociones de escuela no son lo que definen las colaboraciones.”
Medina se dice “sorprendido” por la conexión entre ambos creadores: “llegué como un niñito a colaborar con ellos en la revista El Alcaraván. Verlos interactuar fue mi primera experiencia de estar ante ellos. Luego, jamás he visto a dos personas que supieran tanto de gráfica, no sólo de las posibilidades del arte del grabado, sino de la cultura visual que representa. La experiencia de ver a Francisco y Jan hablar sobre Maserelo o Kubin fue iniciática.
“Otro factor es muy divertido: no sé si Jan lo haya hecho público. Viene de Limburg; es decir, la provincia donde está Maasbree –su ciudad natal–, que comparten Bélgica y Holanda, y en ambos países es visto como un lugar atrasado, de campesinos antiguos y católico, en el caso de Holanda. Bueno, Jan dice que viene de la Oaxaca de Holanda.
“Hay europeos que tienen todavía en la experiencia el haber andado con los suecos de madera en medio del lodo y ser vistos hacia abajo. Jan tiene algo de eso. No es un artista de Ámsterdam o La Haya, aunque, por supuesto, su refinamiento es altísimo. Igual que Francisco, era un aristócrata sin título. Me consta que eran muy cercanos, y que su cercanía producía cosas relevantes. De manera que esta exposición es un testimonio de esa proximidad.”
Toledo+Hendrix estará abierta hasta el 15 de enero de 2027 en la Galería de Arte Mexicano (Gobernador Rafael Rebollar 43, colonia San Miguel Chapultepec).







